Páginas para leer y compartir será un espacio literario donde han de figurar textos creativos para ser difundidos entre las personas sensibles a las buenas lecturas. Serán como aquellos barcos de papel que puestos a navegar lo hacen libremente llevados por la corriente.-
martes, 28 de noviembre de 2023
domingo, 26 de noviembre de 2023
UNA ODISEA POR SIR WILLIAMS
miércoles, 1 de junio de 2022
Un cuento breve: que escribí en 2019 "Mi voz interior"
lunes, 21 de marzo de 2022
"ALARMA EN LA ESTACIÓN EZEIZA"
“Alarma en la estación Ezeiza” un cuento de Carlos Buganem
En la Estación Ezeiza siempre
hay mucho movimiento en los horarios en que los viajeros llegan para abordar
los trenes y otros tantos descienden de ellos para dirigirse a destinos
diversos, trabajo, el médico, una cita de amor, comprar algo que necesitan… En
el gran salón central hay además vendedores ambulantes y un maxi kiosco donde los transeúntes pueden
comprar golosinas, cigarrillos, diarios, revistas entre variados artículos donde se destacan coloridos y
brillantes muñecos de peluche de manufactura china.
En la oficina del ferrocarril, el responsable de turno, está
entregando el parte de novedades a quien asumirá el turno siguiente que es el de la noche. Se han demorado en el
trámite porque el responsable saliente Ernesto Pérez, se puso a narrarle al
entrante Guille García, que la noche anterior su mujer lo hizo dormir en el
living, le cerró la puerta del dormitorio porque se enteró que él estaba teniendo una
aventurita con una fulana que está muy buena.
En eso suena el teléfono interno , le toca atender a Guille
García.
-
Sí,
bueno, claro, entendido jefe – Cuelga y le dice a Ernesto- El 548 está
detenido en Tristán Suárez, por un corte
de vías. Son vecinos que reclaman por planes sociales.
-
Bueno,
me voy, que te sea leve, dice Ernesto- A vos también hermano, que tu mujer te
abra la puerta - responde Guille y se ríe con sorna.
Son las diecinueve y casi oscurece, mucha gente espera en el
andén para abordar el tren.
Entre la multitud, una mujer empieza a pedir ayuda, reclama a
los gritos por su hijo. Varios pasajeros la rodean. Entre los curiosos está Don
Checho, como le dicen en la Estación, es el anciano que pasa el día
entretenido, viendo la gente que va y viene y los trenes que vienen y van. Jubilado
hace cinco años, Checho se aburre en casa de su hijo Emilio, y para colmo no se
lleva bien con su nuera, el siente que molestia, pero el hijo insistió tanto en
que viviera con ellos…Así que no le quedó otra que aceptar. Porque la jubilación
mínima que cobra le alcanza para las medicinas y muy poco más, nunca para
pagarse un alquiler.
Una mujer joven se ha
acercado y le habla a la señora que grita, trata de calmarla y le pide que
explique lo que le está pasando. Entre gimoteos la mujer mayor le dice que su
hijo Sebastián de quince años es enfermito, no se maneja solo, que llegaron a
la Estación para tomar su tren de vuelta a casa pero el chico se le soltó de la
mano y salió corriendo hasta perderse
entre la gente.
-Bueno cálmese madre- Le dice la joven y le toma de las manos-
Para entonces ya se ha acercado la pareja de policías que está de consigna en
el lugar y se hacen cargo de la situación. Cuando logran que la mujer les proporcione
los datos del chico, se comunican a su central e inician la búsqueda.
-¡Ludmila!- grita un hombre elegante que aparece entre los
curiosos y se dirige a la joven. -¡Ludmila!
Repite. La joven lo ve y entonces lo reconoce. Es Daniel Álvarez , fueron novios
años atrás, pero él se fue a
estudiar a Córdoba y la distancia hizo su trabajo… La relación fue decayendo
poco a poco hasta quedar en un punto muerto. Y ahora-¡Qué casualidad! Aparece
aquí, de la nada, en momentos en que ella se encuentra en la estación esperando
a Roberto para ir juntos a la capital, cenar y después ir al estreno de una
película que viene con muy buenos comentarios “El secreto de sus ojos”, con
Ricardo Darín, Soledad Villamil y Franchela…
Sí, el de “Casados con hijos”
En ese momento se escucha por el sistema de parlantes, el aviso que el tren Número 548 con destino a la capital, que
debía arribar a las diecinueve horas, está detenido en la estación Tristán
Suárez a causa de un incidente y que se desconoce su hora de arribo.
Sigue un murmullo entre la multitud de pasajeros que es como
un canto de desánimo y frustración. Ocurre con bastante frecuencia que se
interrumpa el servicio de trenes ya sea por un accidente o por medidas de
fuerza. Así que aquellos que tienen otra opción de movilidad se apresuran a
salir de la estación para abordar algún
colectivo, una trafic o juntarse tres o cuatro y compartir el costo
de un taxi. A muchos otros no les queda mas alternativa que permanecer allí a
esperar que se restablezca el servicio.
Ludmila le comenta a
Daniel la causa por la cual la encontró allí, espera a Roberto, a su vez
Daniel le comenta que está allí para esperar a su novia actual, se ríen de la situación.
-Qué casualidad piensa ella, en cambio él sostiene que no es casualidad. Afirma
que lo ha dispuesto el destino.
En otro sector del andén Don Checho anda muy entretenido. Con
la demora de los trenes , el anciano está de parabienes porque la gente ya no
está apurada como habitualmente y son
más los que están dispuestos a conversar. Para iniciar la conversación les
pregunta si saben algo del muchachito perdido y sea cual sea la respuesta les
informa lo que ha visto en persona: una mujer desesperada por haber extraviado
a su hijo…Pero, con tanto jaleo, el anciano no se da cuenta que ya debiera
emprender el regreso a casa donde seguramente se van a preocupar porque no ha
regresado y como ya ha sucedido en otras
oportunidades su hijo aparecerá a buscarlo.
Cuando Margarita llega a la estación y nota el alboroto, alguien
le comenta que se perdió un chico. Ella viene cansada, ha salido de su trabajo
de doméstica y ahora espera el tren que va desde capital hacia Cañuelas, para
volver a su casa, el jornal de hoy le servirá integro para pagar la factura de
luz que se vence mañana. Este corte inesperado del servicio la obliga a armarse
de paciencia; por suerte ha conseguido
ubicarse en el banco que habitualmente ocupa don Checho, se descalza para
aliviar sus pies hinchados. Trató de avisar a su casa pero aparentemente su
servidor de teléfono móvil no está funcionando. Bueno, piensa- se enterarán por
la televisión, le ha pasado otras veces. Se apresta a esperar armándose de toda la
paciencia que puede. Está cansada, ha tenido ocho horas de trabajo intenso,
sumando a ello el viaje de venida y sin contar que cuando regrese todavía
tendrá que realizar tareas en su casa. Un marido y tres hijos, dos ya adolescentes
y Laura su pequeña de cinco añitos, implican trabajo para una madre de familia.
Allí sentada Margarita se duerme. Tal vez sueña.
Ha transcurrido media hora de espera y los novios
reencontrados, por casualidad o no, se han relatado, sin ahondar en detalles,
los años transcurridos desde que dejaron de comunicarse. Daniel se recibió de
abogado y ahora desde hace dos años trabaja en un bufete en capital y reside en
Ezeiza, Ludmira vende bienes raíces y acaba de estar en Ezeiza para evaluar una
propiedad. No hay señal de celular y entonces
Daniel le propone ir en su automóvil hasta la estación
de Tristán Suárez donde está detenido el tren. Ludmira lo duda, no le parece
bien, qué pensará su novio y cuántas explicaciones deberá darle o simplemente
no decirle nada. Finalmente accede con la condición de no decirles a sus
respectivas parejas y simplemente separarse al llegar. Él acepta pero no le
dice lo que en realidad está pensando.
Margarita se despierta sobresaltada. Por el sistema de parlantes anuncian que en
minutos quedará restablecido el servicio; tiene la sensación de haber dormido
mucho tiempo pero, al mirar la hora, comprueba que han sido unos pocos minutos.
Ha soñado que su hijita es quien se ha perdido en la estación. Se tranquiliza
al comprobar que solo fue un mal sueño, se levanta y va al quiosco donde venden
esos osos de felpa y elige el más bonito para su pequeña princesa, el juguete
le insume casi todo el jornal de hoy, pero no importa ya verá mañana de dónde
saca para pagar la factura de la luz. Dios proveerá. O de última, la otra semana la pagará con
recargo; Laurita le ha pedido en varias oportunidades que le compre un oso de
peluche y siempre hubo algún motivo para negárselo.
En la oficina Guillermo García recibe un llamado de la
comisaría de Cañuelas. Le avisan que el muchacho extraviado apareció en la
estación de esa localidad. El operario se alegra y lo comunica por el sistema
de altavoces. Un aplauso se eleva desde el andén de la estación Ezeiza; los
pocos que quedaban y habían visto gritar a la madre, saben de qué se trata pero
los que llegaron después no, de todos modos aplauden. Se nota que están
ansiosos de una buena noticia y lo manifiestan aplaudiendo. Ojalá piensan
muchos, hubiera razones para aplaudir a los gobernantes. Pero eso será el día en
que las higueras florezcan piensan otros.
Don Checho, no da abasto de explicar a unos y a otros cómo
fue el asunto del muchachito extraviado y narra con detalles la desesperación
de la pobre madre, cuando aparece Emilio a buscarlo y bastante ofuscado le
recrimina:
-
¡Papá
mirá la hora que es! ¿Te parece que tenga que andar buscándote…?
El viejo, vuelve a su realidad y cabizbajo sigue a su hijo
hacia la salida. Piensa que se terminó
lo bueno. Al volver a casa , que no es la suya, se encontrará con la cara cada
vez más agria de su nuera. En fin. La alegría de que el muchachito haya
aparecido lo consuela.
En tanto lejos de allí, como a unas tres estaciones más
adelante, Daniel detiene el auto en un Apart Hotel de Llavallol; ella Ludmila, su ex novia, la vendedora de bienes raíces, se
molesta al principio:
-¿Por quién me tomás? Pregunta.
Pero el abogado es convincente y finalmente entran ambos al
paraíso. -La vida es ahora- ha dicho Daniel y Ludmila le da la razón.
Mañana Dios proveerá.
Justo en ese mismo momento, en la estación los pasajeros ven con alivio detenerse el tren
que los llevará a casa… Margarita lo aborda feliz, abrazando el precioso paquete para su hija
envuelto en papel de seda y con un enorme moño rosa.
( Escrito en 2018; publicado en el blog Barcos de
papel, el día 20/3/2022) Prohibida su reproducción, copia u otro uso total o
parcial, sin autorización del autor.)
lunes, 31 de enero de 2022
"Voy al jardín" , poesía de Gloria L.Lucero
Con la mochila en la espalda,
saltando voy al jardín
allí me espera mi seño
y mis amigos también.
Todo es magia en el entorno,
todo es amor y amistad,
el recreo, la merienda,
los cuentos, el tobogán.
Canciones y adivinanzas,
rondas y rompecabezas.
Cantando pasa la tarde
aprendiendo un trabalenguas.
Hoy conocí unas letras
y unos números también
y me insiste la maestra
en que "debo compartir."
Pero a veces no lo hago
pues no me gusta prestar,
pero se que debo hacerlo
para aprender a jugar.
Debo lavarme las manos
antes de ir a merendar
y luego de saborearla,
los dientes a cepillar.
El jardín es el lugar
donde aprendemos jugando,
costumbres y buenos hábitos
de a poco nos van formando.
Que a magia no se pierda,
que dure toda la vida,
que la inocencia la cubra
de globos, de serpentinas
y con dulces melodías
bailen las hadas madrinas.
Que Mambrú vuelva con vida,
Que Pinocho sea un niño,
que blancanieves se esconda
y el patito sea lindo.
Que la farolera juegue
en el puente de Avignon,
mientras la bella durmiente
despierta su corazón.
Que pronto los tres cerditos
culminen con su casita,
y que el lobo tan malvado
no encuentre a caperucita.
Que sigan lloviendo flores
del bello jacarandá,
mientras jugamos la ronda
mantantirulirulá.
Gracias a Gloria por tu poesía.
lunes, 19 de abril de 2021
Un fragmento de LOS SENDEROS DEL AMOR- RELATO.
El siguiente fragmento corresponde al relato "Los senderos del amor" , el que se puede encontrar completo en :
XVII
Faltaba una parte de la verdad, porque las dos mujeres mayores sabían quién era el padre de Julio, más no se lo dijeron; tenían mucho temor de hacerle más daño con revelárselo. Sobre ello habían discutido a solas las tías. Rosa se inclinaba por decírselo pero María se negaba y pudo imponer su punto de vista; esperarían a que él mismo lo preguntase o para cuándo los acontecimientos así lo exigieran y fuera imposible seguir ocultándole la identidad del padre. La zozobra para ambas mujeres, pero mayormente para María, madre adoptiva de Julio, al que verdaderamente amaba como si lo hubiera parido, era insoportable y venia a sumarse a la pérdida de su esposo. Si la pobre mujer hubiese tenido que decir qué cosa la angustiaba más, no habría podido decidirse por una de las cusas. Ambas la mortificaban por igual.
Julio se sentía en su aislamiento como alguien al que de pronto se le hundiera el suelo que pisaba y, por horas, sitió como si estuviera cayendo en un oscuro precipicio sin siquiera extender sus manos para asirse a los bordes y, si no fuera tanta la confianza que tenía en esas dos mujeres, y en la verdad que acababan de revelarle, habría
pensado que le mentían, que por alguna extraña razón lo estaban torturando con una historia tan inesperada como absurda. De pronto, asumida a medias la pérdida de su padre, resultaba que era una doble pérdida, lo perdía como padre porque ahora sabía que no lo era y lo perdía del mundo familiar donde siempre había estado como su referente y sostén. Y quién era su tía Clara, solamente el nombre de una mujer que nunca había visto y de quien no se hablaba en la familia. De pronto ese nombre de mujer, pasaba de ser una tía desconocida a ocupar el lugar de Maria como su verdadera madre. Lo mortificaba el engaño, y pensaba que no debería existir ninguna razón tan fuerte como para que un ser inocente, y sintió lástima por si mismo, fuera tan terriblemente engañado, con la falsa creencia de que ese hombre y esa mujer le habían dado la vida, cuando no era así. En este punto tuvo que entender que habría algo mucho más poderoso que simplemente salvar el honor de la familia Benítez, incluyendo abuelos maternos y a la misma Clara. Por qué. Cuanto más lo pensaba era mayor su desazón. Y de tan intensos pensamientos, necesariamente surgió otro interrogante en su cabeza: Quién era su verdadero padre.
Tomó la decisión de alejarse de La Nueva, del pueblo mismo, tanto por vergüenza como para ir en búsqueda de una nueva vida, acaso sin pensarlo explícitamente se proponía buscar algo más…encontrar a Clara Benítez allá en la lejana capital de la provincia donde también se encontraba Emilse, esa jovencita amiga suya a pesar de que era hija del patrón.
Al segundo día del encierro de Julián, María, preocupada decidió insistir fuertemente desde la puerta cerrada del dormitorio y le habló fuerte para asegurarse que la escuchara: No se iría de allí mientras él no aceptara comer algo y le avisó que le dejaría allí el mate, con la pava y unas tortas. Luego se alejó.
Fue al día siguiente que el joven dejó el encierro, y se acercó para hablar con María, entonces le hizo saber de su decisión de dejar la casa y salir a buscar su destino en otro lugar, lejos del sitio que fuera su lugar de crianza. Mayor fue la angustia de la mujer, quien se sentía muy desamparada por la muerte de Ramón y ahora ese hombre que había criado y al que amaba como su hijo, también la dejaría, a ella y a Teresa. Y se arrepintió de haberle revelado la verdad. Decidió ir al pueblo para hablar con su hija y con Rosa, abrigaba María el secreto deseo que entre las tres pudieran convencerlo de cambiar de actitud y seguir en La Nueva.
Cuando Don Efraín se dirigió a la casa que el mismo les había cedido para vivienda de Ramón y María como capataz ; lo hizo con el propósito de saber de la viuda de su fiel capataz y también de su hijo Julio. Le asombró no encontrar a nadie y cuando supo que habían partido al pueblo, se propuso ir más para hablar con ellos. El patrón sentía un compromiso hacia la mujer y los hijos de quien había sido por tantos años un fiel servidor y muy especialmente lo movía ahora su especial afecto hacia el joven Julio. Convertido allí mismo en La Nueva en un eficiente mecánico y chofer. Y con esos pensamientos, y otros muchos que la muerte de un amigo ocurre, Don Efraín se volvió a su casa.
-Pero Julito, querido- le decía la tía Rosa, -pensalo bien.
-¿A dónde te vas a ir hijo? - le decía María, -Esperá un tiempo hasta que yo pueda acostumbrarme a la ausencia de Ramón.
También Teresa reflexionaba: - En poquitos día nos quedaremos solas las tres mujeres; se murió papá. Se fue Santiago y ahora querés irte vos, hermanito. Esperá, pensalo mejor, Julio, te lo pido por favor.
Y la respuesta de Julio sería descarnada, dolida, sincera: -Es que ya no me hallo aquí, siento verguenza. Todos van a saber que soy guacho de padre, que mi madre me dejó como a un perrito y que en veinte años he vivido una identidad falsa. No...No puedo quedarme. Perdonen y hagan de cuenta que me fui como Santiago o que me he muerto como papá…¿ Qué digo papá? Si ahora no tengo un papá. Y debió callarse porque no quería romper en llanto.
Continuará.
domingo, 11 de abril de 2021
Délibery Pizzas
Sketch para la Fiesta de los
Jubilados 2017
Ella está en su casa, tejiendo o haciendo cualquier
tarea. Golpean a la puerta.
Ella: Quién es?
El: Dellibery.
Ella: Quién?
Él: Delíbery. Le
traigo la pizza que pidó.
Ella: ¿Qué pizza? (Abre la puerta.)
Él: La que pidió.
Ella: Yo no pedí
nada.
Él: Me dieron esta
dirección.
Ella: No puede ser.
Pero, bueno, ya que está…Déjela. La verdad que tengo
hambre.
(Toma la caja) Gracias.
Él no se va, se queda
esperando.
Ella: ¿Qué espera?
Él: Que me pague.
Ella: No tengo
dinero. Soy jubilada. Le puedo pagar con la tarjeta.
Él: No. Cash…
Ella: No tengo. Hace
rato que me gasté el sueldito.
Él: Entonces me la
llevo.
Ella: A mí.
Él: ¡No! Me llevo la
pizza. (Va a tomarla pero ella lo esquiva
y retiene la caja)
Ella: le voy a pagar de
otra forma.
Él: Con dólares.
Ella: (Sugerente) No, de otra forma más
divertida.
Él: Señora, por
favor. No me comprometa.
Ella:Tome asiento.
Él: No, gracias. Me
paga o me devuelve la maldita pizza.
Ella: Pero, no sea
así, ahora tengo antojo de comer pizza.
Él: ¿Antojo? … (Burlón) A su edad? Me está cargando.
Ella: Sí. Soy cómica.
Él: ¿Cómica?
Ella: Sí: Yo actuaba
en la radio.
Él: (Al público) Con Sandrini…je je
Ella: Mire… Para que
vea le voy a contar un chiste.
Él: (Al público) Esta mujer está loca.
Ella: Siéntese,
relájese y escuche.
Él: (Hace un gesto de fastidio pero se sienta
para seguirle la corriente)
Ella: Escuche bien:
Ahí voy: La mujer le dice al marido: -Querido me llevás al cine? El marido le
dice: Ya fuimos la otra vez. Y la mujer insiste: - Sí, pero ahora es hablado.
Él: (Serio, no se ríe. Mira la caja de pizza)
Yo le cuento un chiste mejor: Esta mañana preparé el desayuno y se me quemaron
los huevos. Nunca más voy a cocinar sin delantal.
Ella: ( No se ríe) Escuche, mire qué gracioso
este: (Ella apoya la caja con la pizza en
la silla o en una mesita) Pasa un elefante volando, un señor se queda
asombrado, en seguida pasan tres elefantes volando. El tipo le dice a su mujer:
Susana pasaron cuatro elefantes volando. Y ella le responde: Deben tener el
nido por acá cerca.
Ella: ( se ríe a carcajadas, el le manotea la caja
y sale corriendo. Ella lo sigue, le toma la camisa y salen corriendo de escena)
FIN
martes, 7 de abril de 2020
Cataratas del Iguazú
De chico solía ver, en los libros y manuales escolares, las cataratas del río Iguazú. Tienen algo que impacta aun desde una lámina. También las solía ver en los noticiarios que pasaban en el cine, pero raras veces. Más frecuente era verlas en los libros y en la revista Billiken, esa hermosa amiga de mi infancia que cada semana esperaba con gran expectativa porque era como abrir una ventana al mundo. Allí también aparecía información y fotografías a color para los escolares y, estoy seguro que alguna vez apareció como lámina central, en papel más pesado que el resto de las páginas y que miles de maestras y maestros habrán utilizado para ilustrar sus clases en las escuelas de toda la Argentina.
II
Yo era, de los tres viajeros, el que vivía más alejado ( San Martín de los Andes, provincia de Neuquén) mientras que Aldo y Alexander vivían en provincia de Buenos Aires y Capital Federal, respectivamente. La distancia que debía yo recorrer, hasta Iguazú, era de dos mil doscientos cuarenta km aproximadamente. Mi vuelo saldría desde la capital de mi provincia, de modo que partí de mi casa en ómnibus, hasta Neuquén ciudad, el día diez de marzo (2020) para abordar el vuelo al día siguiente. Sali con buen tiempo y al llegar a El Palomar (provincia de Buenos Aires) llovía a baldes. Me esperaba Aldo quien tuvo esa gentileza sabiendo que soy pajuerano neto, o sea que no estoy habituado a manejarme en la gran ciudad. Me alojaría en su departamento hasta el día trece en que ambos teníamos el vuelo hacia Puerto Iguazú. A sugerencia de mi anfitrión nos fuimos a una panadería con anexo bar, para tomar una merienda y sobre todo con la esperanza que amainara la intensa lluvia.
Pero antes de continuar voy a decir que a Aldo lo conozco desde hace unos cuatro años y me había visitado en mi lugar de residencia habitual, atraído por la fama de espectaculares paisajes que, merecidamente, tiene San Martín de los Andes.
Lago Lacar y muelle en San Martín de los Andes (Neuquén)
III
Pasaron varios días, Mientras esto escribo estoy transcurriendo mi décimo tercer día de cuarentena
( segunda tanda) bien, lo bueno es que los días se me pasan rápidamente un poco escribiendo, manteniendo limpio mi espacio, leyendo, whatsapeando, cocinando, mirando la tele,( noticias, pelis, música y programas de actualidad).
Creo haber escrito ya, que arribé al aeropuerto El Palomar en la tarde del once de marzo habiendo abordado el medio aéreo en el aeropuerto de la ciudad de Neuquén y por eso aprovecharé para incluir en esta entrada un par de fotos de la ciudad capital de la provincia homónima.
Dado que quedaba el día doce como fecha previa al vuelo hacia Iguazú, aproveché para ir hasta capital, para lo cual Aldo me acompañó a la estación de Hurlingham del FFCC San Martín y Alexander me esperó en Retiro. Allí experimenté la poco frecuente experiencia de viajar por la gran metrópolis, en subterráneo, colectivos y remisse, porque Alex debía retirar un repuesto y también unos medicamentos para dos distintos compatriotas suyos. Pasamos por el Parque Centenario el que me pareció muy bonito con sus plantas, árboles, monumentos y un pequeña laguna con peces. Creo tener una imagen, veré de incluirla. Después en un restó bar tomamos una sustanciosa merienda, charlamos del viaje por iniciar al día siguiente por hacer en distintas empresas. Aldo y yo llegaríamos a Pto. Iguazú alrededor de las 17 horas mientras que Alexander lo haría cerca de las veintiuna.
Regresé temprano a Hurlingham conde me esperaba Aldo y por suerte pudimos dar un paseo por la ciudad donde me invitó a un helado, su golosina predilecta en su heladería, también preferida, frente a la plaza San Martín.
La acotación por suerte se debe a que, al volver de Iguazú, ya no podríamos pasear por la ciudad debido a la cuarentena por Covid19
IV
La empresa aérea Jet Smart por la cual Aldo y yo teníamos nuestros pasajes de ida y regreso a Puerto Iguazú, nos cambió unilateralmente el aeropuerto de salida para la ida, de El Palomar, cercano al domicilio de mi amigo a Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires, con lo cual tuvimos que incurrir en mayores gastos de nuestro propio peculio: en tren desde Hurlingham hasta Retiro y desde allí en un remisse privado, si mal no recuerdo un Uber, hasta Aeroparque, en total unos trescientos pesos a cada uno. Lo consideramos un claro caso de falta de consideración hacia los usuarios, de los que tanto se ven en todos los órdenes actualmente . Y por cierto que reclamamos pero lo que siempre se obtiene en estos casos son explicaciones y retóricas que tratan de justificar lo injustificable y eluden hacerse cargo de los mayores costos hubiera correspondido. Hubo un pasaje gracioso cuando con mi amigo decidimos ir hasta un locutorio para contratar un remisse desde de Hurlingham a Aeroparque directamente . El llamado lo hicimos a dos manos, como se diría si se tratara de interpretar al piano una complicada obra musical. En principio los dos no cabíamos en la cabina, entonces lo hicimos con la puerta abierta: Aldo más conocedor del lugar, me dictaba los números - guía telefónica en mano- mientras yo marcaba y hablaba por el teléfono: la comunicación era complicada; varios números no respondían o daban continuamente ocupado, y cuando lográbamos hablar, resultaba que por ejemplo una remisería de otra localidad no podía trasladarnos si no teníamos el domicilio en su jurisdicción. En un momento, yo me enojé con el empleado de una de las remiserías y le dije: "¡Bueno no se extrañen si no consiguen clientes!" Unas jovencitas desde la cabina contigua nos miraron asombradas... Finalmente al caer en la cuenta que éramos adultos mayores tratando de establecer una comunicación realmente imposible, terminamos riéndonos de buena gana de la situación y de nosotros mismos.
El viaje en tren con escala en Retiro, para echarle algo al estómago, en esos hermosos locales antiguos donde funcionan negocios que venden comida rápida, y nos pudimos ubicar en unos cómodos sillones. Fue un paréntesis muy agradable. Sobre todo para mi, residente en provincia patagónica, era todo novedad.
No se si ya lo dije, disculpas, no se si ya lo escribí, pero el cambio de aeropuerto para el vuelo de ida ( Aeroparque Jorge Newubery por El Palomar) nos significó un gasto extra trescientos pesos por barba. Aldo que es muy cuidadoso de sus gastos, renegó y mucho por este tema y yo le encuentro razón. También me dejó en claro que hubiese sido preferible haber viajado por otr empresa low cost, Latam. De todos modos ya era tarde para arrepentirse. Lo cierto fue que para ese vuelo, Jest Smart nos cambio la partida de El Palomar por Aeroparque a otra empresa asociada, llamada Norwest o algo así.( Tiene que ver con Noruega). Al llegar al aeropuerto Jorge Newuvery, divisé el monumento a Cristóbal Colón, que por disposición de una presidenta, se dice que por sugerencia del venezolano Hugo Chávez, fuera desplazado desde inmediaciones de la casa rosada a este lugar en el Río de la Plata, que muy bien se lo divisa desde la avenida costanera, cerca del aeropuerto. El choffer de Uber, como nos había aclarado en Constitución, nos dejó casi cien metros antes del portal de acceso para evitar ser visto por los taxistas tradicionales, debido al problema de lucha entre ellos por si les corresponde o no prestar ese servicio y porque consideran advenedizos a los "Uberianos", intereses creados, que le dicen.
Los primeros en llegar fuimos Aldo y yo, al caer la tarde, para la hora de cenar ya se nos había reunido Alexander, quien llegó más tarde en vuelo de Aerolineas; tuvo la iniciativa dee adelantarse a tratar con la combi que nos buscaría en la mañana siguiente para hacer la excursión a las cataratas en el lado brasileño. Esto que al principio recibió el cuestionamiento de cuál era el apuro si teníamos seis días por delante, veinticuatro horas después resultaría un paso totalmente acertado.
Al día siguiente, catorce de marzo, el móvil pasó a buscarnos al hotel y partimos hacia el puesto aduanero de nuestro país, luego al similar de Brasil.
El día era soleado. Al llegar al sitio donde comenzaría la excursión propiamente dicha, había muchísimos turistas, estimo en alrededor de dos mil. Todo muy bien organizado. Ya esperaba a nuestro grupo, un guía que nos entregó unas tarjetas con un nombre y un símbolo para diferenciarnos, y nos dio las instrucciones. Después abordamos uno de los numerosos buses abiertos, de dos pisos, en el que nos trasladaríamos hasta un lugar donde ingresaríamos al circuito y caminando llegaríamos a puntos panorámicos, uno llamado el balcón, y finalmente cada vez acercándonos más hasta estar muy junto al salto principal de la parte brasilera, de las famosas cataratas.
Gente de distintos países las visitaban , al igual que nosotros. Se comentó que este año traían menos agua que habitualmente.
Cuando terminamos el recorrido volvimos a juntarnos con nuestro guía, y asi cada grupo con el suyo, para dirigirnos al lugar en que abordaríamos los buses abiertos de dos pisos y regresar hasta el punto inicial del Parque Iguazú en Brasil, conde nos esperaba la camioneta transfer en la que viniéramos desde Puerto Iguazú (en Argentina) .
La mayoría de los de nuestro grupo, se fue a un gran shoping, situado en el límite entre ambos países, pero nosotros tres, Aldo, Alexander y yo elegimos visitar el Parque de Aves. Y no nos arrepentimos: una belleza increíble, donde pudimos observar toda clase de aves de la región: papagayos, tucanes y otras cuyos nombres no recuerdo: de variados colores, unas cuyo plumaje era totalmente blanco y otras todo lo contrario, así como las había rojo intenso, o combinando varios colores como los papagayos. A mi me dejaron extasiados los magníficos tucanes.
Lamentablemente mi celular por su cuenta borró todas las fotos que tomé y fueron muchísimas. Creo que me quedan sólo dos o tres. Pero le pediré a mis compañeros de viaje, para ilustrar este relato. También había alguna iguana, por cierto que no es ave, pero allí estaba y también una serpiente enorme, creo que era una yarará. ¡Qué impresión!
Lo que sigue fue la noticia sorpresa que este mismo día -por la noche- nos enteramos mientras cenábamos.
Esa noche, mientras cenábamos en algún restaurante del centro de Puerto Iguazú, comentando la excursión al parque del lado brasilero, y al Parque de Aves, nos enteramos que a partir de las cero horas del 15 de marzo- es decir al día siguiente- por razones de salubridad ante la pandemia de COVID 19 el intendente de nuestro Parque Nacional Iguazú - había dispuesto su cierre al público.-
Observación al margen: Acabo de leer lo siguiente, "Uno cree inventar un cuento pero siempre hay alguien que lo inventó antes", el concepto aparece en el cuento Viento Norte del escritor Enrique Anderson Imbert, argentino.
miércoles, 8 de enero de 2020
LA APARICIÓN
martes, 24 de diciembre de 2019
Una Navidad escolar, muy antigua.
Rememorando: cuando la señorita Zeinab Alé, quien era una reconocida y prestigiosa docente neuquina y en esos momentos funcionaria, a la que yo sólo conocía por su firma en las circulares, se presentó anteponiendo a su nombre la mención del cargo que ejercía, supe que estaba jugado... Acaso peligraba mi futuro en esa escuelita; entendí que en esa jornada, casi en vísperas de la navidad, podía ser quizás objeto de un informe negativo, acaso una sanción o reprimenda que pesara como una severa falta en mi foja de servicios.
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Anuncio: Hoy ( 7/1/2020) inicié u relato que se publicará cada martes, en el blog: https://nelsur.blogspot.com.

