jueves, 30 de mayo de 2013



jueves, 9 de mayo de 2013

EN UN VERDE LEJANO LUGAR



El día amaneció hermoso, era sábado, cerca del mediodía. Rosario con Zoilo y el pequeño Benjamín, habían ido a la iglesia a esperar allí la ceremonia. En casa de sus patrones, Clara ya lucía su vestido de novia y estaba muy hermosa con la ayuda en peinado y maquillaje por  Jacinta y por la señora.

La joven estaba muy consciente que daría un paso que cambiaría su vida. Lo había pensado mucho como para estar segura que esa decisión sería sin vuelta atrás y para siempre, así eran las cosas, así las había asimilado con la prédica de su amada abuela  y mamá.  En menos de media hora, el señor Azurin quien oficiaría de padrino, la llevaría en su coche, hacia el encuentro con su prometido ante el altar. Rosario sería la madrina de la boda.

El chico mayor de los dueños de casa, entró trayendo una carta que acababa de entregarle el cartero y estaba dirigida a Clara García. La destinataria, a quien el nerviosismo del momento no permitió sorprenderse, abrío con cierta dificultad el sobre y comenzó a leer en silencio :

Buenos Aires, ….de……de 192……
Apreciada amiga:
Tengo el gusto y la alegría de escribirte estas líneas para informarte que en el próximo mes visitaré San Martín de los Andes representando a una casa mayorista de artículos de almacén de Bahía Blanca; como corredor de comercio visitaré esa localidad mensualmente, lo cual me anima a decirte que con inmenso placer reanudaré mi trato y amistad contigo y con tu respetada abuela…

La misiva continuaba. Clara, que ya presentía quién era el remitente, bajó sus ojos a la firma y cuando leyó: Amir, se nubló su vista, se aflojaron sus piernas y cayó sobre la alfombra del living de sus generosos patrones.

Puede bien decirse que aquí concluye este relato y así es; solo cabe agregar a manera de epílogo que, Clara y Julio concretaron su casamiento ese día; tuvieron tres hijos, dos varones y una mujer. Rosario cinco años más tarde se trasladó a vivir en casa de su nieta dejando la Veguita al cuidado y trabajo de Jacinta y Zoilo, los que tuvieron una prole numerosa de media docena de sanos y hermosos niños: tres varones y tres mujeres.
 Amir, efectivamente comenzó a visitar el pueblo como viajante de comercio, aunque no fue al mes siguiente sino al año siguiente. Cabe aclarar que nunca volvieron a encontrarse él y Clara pues ella cuidó muy bien de no hacerlo.
_____________________________________________________________Fin
(Relato propio iniciado el día 16/6/11 bajo el título provisorio de "Pasión Campesina", y finaliza con esta entrada.Los hechos y personajes de este relato son ficticios, solamente es real la referencia a lugares donde se sitúa la historia.)

jueves, 2 de mayo de 2013

EN UN VERDE LEJANO LUGAR






Mientras tanto, las cartas de Amir a Rosario, se habían ido espaciando en el tiempo hasta llegar dos veces en el año, y nunca faltaba su tarjeta de saludo para navidad,  augurando a la vez  feliz  año nuevo. Ya no incluía una carta  para Clarita pero sí un párrafo en especial y recomendando que le transmitiera a su nieta su afecto y amistad. Clara no hacía comentarios y sólo le pedía a su abuela que le retribuyera el saludo. A fines de ese año la joven se puso de novia con Julio, un compañero de trabajo,  joven serio y educado que contó con la aprobación de Rosario.

Comenzó a ir los domingos a La Veguita, donde almorzaban todos juntos, allí  siempre estaban a la mesa Jacinta, Zoilo  y Benjamín  que crecía sano y feliz, corriendo por los mismos lugares familiares, rodeado del afecto de todos. Para Rosario era también un nieto al que llenaba de mimos y cuidados  y  como no podía ser de otra manera, para Clara era un muy querido sobrino.

Andando los meses, llegó el nuevo año y los novios fijaron fecha de casamiento para marzo. Como había ocurrido con Jacinta y Zoilo, fue Rosario quien estableció claramente las condiciones: las mismas respecto al casamiento ante el juez y por la iglesia y también que el novio proveyera una vivienda donde constituyeran su hogar. Y fue con dolor que la buena madraza y gran abuela debió aceptar que, teniendo ambos jóvenes su trabajo en el pueblo, deberían vivir allá; Julio disponía de un terreno y se proponía construír una casita de a poco y con el sueldo de ambos. Mientras vivirían con la madre del joven que poseía un casa familiar con suficiente espacio.
Rosario no tuvo más remedio que aceptar las cosas como se daban y aunque no lo dijo, hubiera deseado que Clara, su Clarita tan querida, hubiera vivido con su esposo allí,  cerca de ella, como había sucedido con Jacinta.
Los preparativos se fueron acelerando conforme se acercaba la fecha del casamiento. La fiesta sería en La Veguita, después de las ceremonias ante el juez de paz y en la Parroquia San José. El matrimonio Azurín le obsequió el traje a Julio y un vestido blanco de novia a Clarita y la Señora le ofreció su casa para que allí se vistiera la novia  a fin de  evitar en ese día,  el viaje desde La Veguita a la iglesia. (Continuará)
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(Relato propio iniciado el día 16/6/11 bajo el título provisorio de "Pasión Campesina". Los hechos y personajes de este relato son ficticios, solamente es real la referencia a lugares donde se sitúa lahistoria.)