jueves, 21 de marzo de 2013

"En un verde lejano lugar"


                                            Fotografía tomada por el Docente Sr. Elías Giglio

A mediados de febrero, Rosario fue fue por segunda vez al negocio de los Azurin para saber si tenían noticias de los viajeros. La ausencia de su Clarita ya comenzaba a ser insoportable para la buena mujer. Con gran alegría recibió el anuncia que ya habían emprendido el regreso y, como les llevaría no menos de cuatro o cinco días, esperaban que llegarían el próximo sábado; era miércoles y la ansiedad comenzó a acompañarla desde el momento en que supo la noticia.

-¡Tanto tardan! ¡Cinco días!

Entonces el encargado le aclaró que tenían que viajar en etapas, haciendo noche la primera jornada en Choele Choel, la siguiente en Neuquén la capital del territorio, donde se quedarían un día más, saliendo el viernes para Zapala donde pernoctarían para emprender el sábado temprano la última etapa hasta acá.. Y van a llegar tardecito o a la noche.

-¡María Santísima!... De suerte que no lo supe antes del viaje…de haber sabido que era un viaje tan largo no la habría dejado ir a mi niña.

-Esté tranquila Doña, el patrón es hombre prudente y experimentado en viajes…Además viene con ellos el camión y por si acaso se quedaran en el camino por desperfectos en el automóvil, llevan una motocicleta en el camión.

-Menos mal. Pero, les aseguro que yo…no haría un viaje así.

Durante el trayecto de vuelta desde San Martín a “La Veguita” la preocupada Rosario no dejaba de comentarles a Jacinta y a Zoilo, de su asombro por lo extenso del viaje, y en esos caminos que eran más para carros que para automóviles y se santiguaba y no salía de su asombro.

Jacinta le decía:- Madrina, va a tener que trabajar mucho desde ahora hasta el sábado, porque si no la va a devorar la impaciencia. Y la mujer le dijo, sí m’hijita, sí; voy a ponerme a blanquear la casa con cal, así estaré más entretenida.

-Eso está bien, el Zoilo y yo le vamos a ayudar, madrina.
.....................................................Continuará............................................................................

(Relado propio iniciado el día 16/6/11 bajo el título provisorio de "Pasión Campesina". Los hechos y personajes de este relato son ficticios, solamente es real la referencia a lugares donde se sitúa la historia.)  
(*) La fotografía que utilizo a efecto de ilustrar esta entrada, está contenida en el "Libro de los Cien Años"  (1898-1998)de San Martín de los Andes: forma parte de una serie de fotografías titulada: Odisea de un Viaje, que el docente y  Director de escuelas, Don Elías Giglio  tomó en un viaje entre las localidades de Zapala y San Martín de los Andes  en los años 1927/28 dejando  así un valiosísimo testimonio. El libro citado es una publicación de la Comisión del centenario y Fundación San Martín de los Andes.

jueves, 14 de marzo de 2013

"En un verde lejano lugar"

 
                                                            Pintura de Darío Mastrosimone

El cuatro de febrero fueron los tres a la fiesta del aniversario del pueblo, ya tempranito en la mañana, Rosario escuchó las bombas de estruendo con que se saludaba el amanecer, igual que se hacía los 25 de mayo, pensó la mujer.

A las diez partieron para el pueblo para estar a las once en la plaza engalanada con gallardetes y banderas que ondeaban con una suave brisa mañanera que venía del lago.
Dejaron el sulky atado a unos arbustos y se acercaron al centro de la plaza donde se haría el acto solemne con presencia de vecinos, autoridades civiles y los militares que después desfilarían por la calle principal.

En el acto hubo un regalo especial que emocionó mucho a todos, en particular a Jacinta, porque ella admiraba al poeta, venido de Buenos Aires y radicado como un vecino en La Vega Maipú; era Don Miguel Andrés Camino, quien leyó uno de sus poemas titulado “ Escudo”, que el autor dedicó al gobernador del territorio .y que dice:

A nadie se le ha ocurrido
Hacer una estatua al buey.
Y el fue quien tejió la Patria
Antes que lo hiciera el riel.



Sangrado por las picanas,

Sin descanso y sin comer,

¿Quién si no él trazó los rumbos

Que luego siguiera el riel?


Hoy sigue, en los territorios,

Haciendo lo que hizo ayer:

Labrando a fuerza e’ pezuña

Derroteros para el riel.


Mas no cerraré mis ojos

Sin que me esfuerce por ver

En un escudo e’mi tierra:

-bien quisiera el del “Neuquén”

Un sol en el horizonte,

Y entre gajos de maitén,

Una pampita de trébol

Y, en ella, echadito un buey.

Jacinta, entusiasmada, se sumó al  aplauso general, que dispensó la gente a su vecino y poeta.
Ella había tenido la suerte de conocer varias de las poesías de Don Miguel, porque en la escuelita se las había hecho copiar su maestra. 

Después fueron al asado popular, alli invitaba el aroma de los  costillares de novillo, cocinados  con cuero. En las enramadas se preparaban las sabrosas empanadas mientras llenaban los aires los sones de cuecas y otros cantos chilenos, acompañados por guitarras y algún acordeón.

En la tarde hubo concurso de sortijas, jugadas de taba y carreras cuadreras; los paisanos en briosos fletes mostraban las mejores galas en los aperos como en sus vestimentas criollas. Algunos ya bastante alegres por la chicha o el vino que habían tomado sin reparos, con motivo de la fiesta de pueblo.

A Jacinta le pareció reconocer a un gaucho muy bien vestido y mejor montado,  peguntó:
-Aquel del alazán… ¿no es Juan?
Pero no era, Zoilo se encargó de aclararle que se trataba de otro gaucho, llegado de las estancias.

A la tarde, antes que el sol se ocultara tras del cerro Curruhuinca, Rosario y los suyos, sin esperar los fuegos de artificio, emprendieron el regreso a La Veguita mientras, en la fiesta, seguían las risas, la música y algunas parejas iniciaban los bailes de cuecas intercaladas con rancheras.

Mientras se alejaban comentando lo que habían vivido, Rosario dijo:
-Mi Clarita se perdió la fiesta…¿Qué será de mi niña?
-Ha de estar muy bien, con sus patrones y con los niños que la quieren tanto. La tranquilizó Jacinta.
......................................................Continuará................................................

(Relato propio iniciado el día 16/6/11 bajo el título provisorio de "Pasión Campesina". Los hechos y personajes de este relato son ficticios, solamente es real la referencia a lugares donde se sitúa la historia  y lamencion así como el poema "Escudo" del poeta de San Martín de los Andes, Miguel A. Camino.)

viernes, 8 de marzo de 2013

"En un verde lejano lugar"



                                               "El camino a casa" óleo del argentino Juan Lescano

Jacinta y Zoilo iniciaron su vida juntos en el sector  que él transformó en acogedora casita. Rosario les dio una semana de descanso en las tareas, de modo que pudieron pasear bastante, visitando vecinos y familiares, dormir hasta tarde y pasar la mayor parte del día en la intimidad de su hogar.

Mas no por eso Jacinta dejó de estar un rato cada día con su madrina, a veces iban los dos a tomar unos mates con quien ahora era su vecina más cercana y , como siempre, su benefactora antes que patrona.

Todos echaban de menos a Clara, imaginando las etapas de su largo viaje con sus patrones hacia la costa, sin conocer los jóvenes, más allá de Junín de los Andes, en cambio Rosario alguna vez había viajado hasta Zapala en el tiempo en que buscaba a su hijo. Por eso la mujer  tenía más idea y sabía, por comentarios oídos , que la costa y el puerto de San Antonio, quedaba tres veces más lejos, casi cuatro. Por eso mismo, la buena mujer se sentía muy triste algunos días y se mortificaba pensando si no habría hecho mal en permitirle hacer ese largo viaje. Entonces Jacinta la consolaba apelando a su fe en Dios y la Virgen y así,  ya más reconfortados todos, se decían que la experiencia de Clarita sería para su bien, que el señor Azurin era un hombre muy precavido y por eso mismo emprendieron el viaje juntamente con un camión de su negocio , un International 1920 que hacía viajes llevando maderas y principalmente para traer desde el puerto mercaderías para el almacén de Ramos Generales de los Azurin.

El comerciante,  anoticiado por amigos que vivían en San Antonio Oeste,  de que estaban habituándose a frecuentar una zona de playas que denominaban Las Grutas,  quizo ir y llevar a su familia para que los niños tuvieran los saludables baños de mar y sol y fortificaran sus pulmones con el aire marino.

Pasados unos días, desde los acontecimientos trascendentes, ocurridos en La Veguita, poco a poco  fueron retomando las tareas habituales, cuidando la quinta, las vacas , las gallinas, retomaron las idas al pueblo una vez por semana para vender huevos y quesos, algunas verduras y frutas y para comprar los víveres y otros insumos en los negocios de Ramos Generales.

A “El Baratillo” no iban ya a comprar, en parte, porque les resultaba más práctico hacerlo en sus idas periódicas al  pueblo, pero  también, porque aquel lugar les recordaba al joven amigo ausente.
....................................................Continuará.......................................

(Relato propio iniciado el día 16/6/11 bajo el título provisorio de "Pasión Campesina".

Los hechos y personajes de este relato son ficticios, solamente es real la referencia a lugares donde se sitúa

la historia.)