lunes, 31 de diciembre de 2012

"En un verde lejano lugar"


                                         "Madre e hija" óleo de Fray Guillermo Butler (1879-1961)
-Pero…Qué sorpresa. Dijo la mujer, que para sí pensaba en el golpe que la noticia significaba para su nieta, y continuó: Creeme Amir que lo sentimos mucho. Has merecido de nuestra parte mucho afecto y…como sabrás, quien siente un afecto especial por vos es Clarita.

-Sí, lo mismo siento yo hacia ella… Dijo el joven.

Siguieron conversando en la triste sobremesa. Clarita no tuvo la fuerza para volver a aparecer allí y estuvo hasta el atardecer recluída en su habitación acompañada por la fiel Jacinta. Cuando su abuela fue a verla ella le explicó, entre lágrimas, que no podría presentarse ante el joven sin llorar y no quería ser vista por él en ese estado.

Amir regresó temprano a “El Baratillo” ese domingo, Zoilo lo acompañó un trecho y con él dejó dicho que pasaría al día siguiente para despedirse antes de partir hacia la capital. En la charla con el amigo criollo, Amir se mostró arrepentido de haber dado la noticia tan bruscamente pero, qué otra cosa podría hacer, para él también era una frustración tener que alejarse y sumar a la tristeza por la muerte de su tío el fracaso de su intento de establecerse en la Patagonia.

La despedida de Amir y Clarita fue casi un monólogo del muchacho con la promesa de escribirle, visitarla en el verano del año siguiente… o tal vez antes… y que la recordaría cada día. Clara había dispuesto que no iría a despedirlo al hotel desde donde salían los colectivos…Ella sólo dijo: Adios Amir.

Al día siguiente Amir tomó el colectivo semanal que lo llevaría a Zapala, punta de rieles del ferrocarril del Sud, desde donde tomaría el tren de pasajeros que lo llevaría a Plaza Constitución, en la Capital Federal.

Jacinta y Zoilo fueron hasta el Hotel Lacar a despedir al amigo mientras que Rosario permaneció en La Veguita acompañando a su nieta y, sin manifestarlo, sufriendo junto a ella y acaso pidiendo a la Virgen María que el futuro de su amada Clarita no fuera tan aciago como el que a ella le había tocado en la vida.
..................................................Continuará ....................................................
(Relato propio, antes titulado "Pasión Campesina" )Los hechos y personajes del presente relato son ficticios.-

lunes, 15 de octubre de 2012

"En un verde lejano lugar" relato propio, antes titulado "pasión campesina"





Pasado un mes, ya próximas las fiestas de navidad, Clarita se había habituado a sus tareas y tanto ella como sus patrones estaban conformes y adaptados a la relación que la integraba a esa buena familia. La joven cuidaba a los niños y ayudaba a la señora en las tareas de la casa.

Jacinta y Zoilo estaban en los últimos preparativos para su casamiento. Él ya casi terminaba las reformas de lo que sería el nuevo hogar.

Doña Rosario, con la ayuda de Jacinta, redobló su dedicación de siempre a las tareas habituales de la casa, el cuidado de las aves y la elaboración de los productos derivados de la leche, que vendían, para el sustento del grupo familiar. Mas ningún trabajo le impedía los sábados al mediodía estar firme en la calle, al frente de la casa de los Azurín, para recuperar con alegría a su nieta y llevarla por el fin de semana acasa, donde las visitas de Amir los domingos eran ya una costumbre.

Faltaban unos diez días para navidad cuando, un mediodía, sorprendió a sus amigos la llegada del muchacho a lo que daba el galope del caballo.

Qué raro pensó doña Rosario, cuando al oír ladrar los perros, vio por la ventana que el jovencito hablaba con Zoilo; vio tan serios a los dos que se asustó y salió a su encuentro.

-¿Pasó algo? les gritó desde la puerta.

-Mi tío... --dijo Amir con el rostro pálido como la nieve-...está muerto...

-¡Cómo! ¿Dónde?

-Ya lo llevamos al hospital , pero cuando llegamos había fallecido. Un ataque al corazón, dijo el doctor...

-Pasá... sentate...

Doña Rosario lo tomó del brazo y los ayudó a sentarse. Luego le pidió a Jacinta que le alcanzara un vaso con agua.

El domingo siguiente , en la sobremesa familiar, de La Veguita, Amir, que había estado muy pensativo y callado, dijo que tenía que informarles algo. Su actitud fue tan compungida que todos pusieron en él su atención; comenzó diciendo, sin darse cuenta del impacto que en cada uno de sus amigos causarían sus palabras:

-Me vuelvo a Buenos Aires...

Clarita vio todo nublado, como si una nube oscura de esas que, proviniendo del oeste anuncian la lluvia, hubiera descendido sobre el lugar.

Zoilo y Jacinta se miraron mas no atinaron a decir nada, la muchacha no se atrevió a mirar a Clarita.

-¡Qué baldazo de agua fría!- Dijo doña Rosario y como un acto reflejo Clarita se levantó de la mesa y salió porque la comida subió a su garganta y entonces amen de no ver, casi no podía respirar. Jacinta la siguió para cobijarla, sabiendo que el dolor del alma de su amiga se manifestaba cruento, en su cuerpo.

-Así es...-Dijo el muchacho para sus dos interlocutores que quedaban en la sobremesa y no salían todavía de la sorpresa… -Y siguió- Al faltar mi tío, su mujer se hará cargo del negocio con la ayuda de un hermano, que es bastante preparado... Y bueno, no hay lugar para mí en "El Baratillo"...Prefiero regresar con mis padres... con toda mi familia que quedó en la capital.
.......................................................Continuará.....................................
Los Hechos y personajes del presente relato son ficticios.-

sábado, 22 de septiembre de 2012

"En un verde lejano lugar" relato propio, antes titulado "pasión campesina"




En su primer día de trabajo su estado de ánimo era complicado y cambiante; concurrían sensaciones de alegría, expectativa, nerviosismo, dudas, tristeza…No hubiese sabido definir con claridad sus sentimientos pero sí tenía claro que daba un paso tan importante que cambiaría la vída que había conocido, desde que tomara conciencia, bajo el amparo de su abuela. Al fin sería ella misma quien impulsaba su propia vida, sabiendo que estaba abriendo la puerta de su futuro.

Ese lunes bien temprano, antes del ordeñe de las vacas, todos la habían llevado en el sulky y acompañado así en el viaje a su primer día de trabajo.

En una valija que Rosario le había regalado, acomodó ropa para la semana. Ya su patrona le había anticipado que podría tomar franco desde el sábado al mediodía hasta el lunes tempranito, antes de las ocho.

Durante el trayecto de La Veguita al pueblo poco hablaron, cada tanto alguno de sus acompañante largaba una frase pero no surgió la conversación animada de otras veces.

Cuando llegaron, Clarita se despidió de de Jacinta y de Zoilo, bajó la primera y se dirigió hacia la casa de los Azurin conducida por Rosario que la guiaba con su brazo derecho sobre los hombros de la jovencita. Por un momento habrán pensado que Rosario no la soltaría y obligadamente la haría regresar con ella. Si así hubiera sido acaso en el alma de Clara habrían primado los afectos familiares, la tibieza del hogar, los temores por lo desconocido y hubiera regresado con los suyos a La Veguita…

Pero, no fue así…Después de saludar al matrimonio y decirles que ella garantizaba los dones de buena muchacha de su nieta, les dio la mano, los miró y dijo :-“Se las encargo.” Después abrazó a Clarita muy fuerte contra su corazón de madre y abuela , la separó con enorme y dolido esfuerzo y se volvió al sulky.

-Ya está. ¡Vámonos Zoilo!

Cuando el carruaje estaba a una cuadra del lugar la mujer abrazó a Jacinta y empezó a llorar con un llanto silencioso y tierno como una niña a quien hubieran despojado de su más querido juguete.
...................................................Continuará..............................................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.


jueves, 13 de septiembre de 2012

"En un verde lejano lugar" relato propio, antes titulado "pasión campesina"




Cuando llegaron, la joven saltó del sulky y fue corriendo a darle la noticia a su abuela :¡Mamita! Ya tengo un trabajo. Y la abrazó.

Rosario no dijo nada, dejó el repasador y se sentó en el viejo sillón, que había sido de su esposo y que pasó a ocupar desde el duro momento en que enviudó. Por su mente habrán pasado en rápido recuento todos los difíciles años que venían a desembocar en este momento.



El domingo, todos fueron a misa. Esta vez Zoilo fue convencido por Doña Rosario con apoyo de Jacinta, para que entrara a la iglesia y escuchara las prédicas, cánticos y oraciones.

-Mirá que cuando entrés para casarte se puede llegar a caer algún santo. Le dijo la mujer.

Así que con menudo julepe y de la mano de su futura esposa, ese domingo fue como un ensayo de lo que sería en poco tiempo la concreción de su unión.

Clarita, que al igual que su hermana de crianza, había sido educada en la creencia, dio gracias a Dios por el logro de trabajo y rogó para que le fuera bien en lo que había decidido para sí y buscado con ahínco. Como siempre lo hacía recordó en sus rezos a su madre y pidió que su alma descansara en Paz.

Doña Rosario, como siempre lo hacía, oró por toda su familia, en especial por el hijo que tanto tiempo atrás había perdido pero, esta vez tenía especiales ruegos por sus protegidas; lo hizo con la intención que tanto la decisión de casarse de una, como el afán por trabajar de la otra, fuera para su bien y felicidad.

Cuando salieron, ya los esperaba al lado del sulky, firme en búsqueda de sus ya fraternales amigos, el joven Amir, para conversar un rato y anticipar el anuncio de su visita ya habitual de los domingos por la tarde. Esta vez la buena de Rosario los sorprendió con la invitación que le hizo al joven turquito, para que fuera a compartir con ellos el almuerzo.

Es de imaginar la alegría de Clarita ante esa actitud de su abuela, su madre sustituta y abuela…Su ser más querido…Su todo. (Continuará)

.....................................Los hechos y personajes de este relato son ficticios....................

viernes, 7 de septiembre de 2012

"En un verde lejano lugar" relato( Título anterior Pasión campesina.)




Con tantas tareas que le imponía su desición de unirse a Jacinta o, dicho de forma más romántica, su amor por Jacinta con quien pronto iniciaría la concreción de los sueños de ambos de un futuro juntos y a la manera y estilo de sus antecesores, la llegada de los hijos que vendrían a alegrarles la vida; el cansancio no mellaba el ánimo de Zoilo, futuro esposo y padre. Pero, como siempre,  suele haber peros... Lo que se le hacía poco era el tiempo, las horas de sol y eso que ya era noviembre, con días mucho más largos en horas de luz natural.

Por esa falta de tiempo para las tareas habituales, más las que implicaban sus preparativos de la vivienda, dejó de conducir el sulky en las salidas que, las tres mujeres de La Veguita,  hacían por las tardes al pueblo.  Doña Rosario , por supuesto, sabía conducir el carruaje, podría decirse me jor que Zoilo.

Pero la tarde del viernes en que va a ocurrir un hecho auspicioso para su nieta, se había quedado a preparar un pedido de pan casero. Clarita en sus recorridas por las casas de gente que pudiera darle trabajo, golpeó las manos en un chalet de una calle secundaria en las cercanías del lago.

Era una hermosa casa, ni tan pequeña ni demasiado grande,con paredes de madera lustrada y techo de tejuelas de alerce, rodeada de un cuidado jardín. Clara bajó del sulky, se acercó al portoncito y tiro de la cadena que hizo sonar una alegre campanita de bronce. En el buzón en forma de casita , también de madera muy lustrada, como si fuera una réplica diminuta de la casa, se leía familia Azurín.

Como siempre que llamaba a una puerta, la joven permaneció expectante y podía escuchar como latía con fuerza, su corazón.

La señora tenía acento español y una sonrisa que agradó a la jovencita. Le comentó que tenía dos niños, una nena y un varón de tres y cinco años había resuelto justamente en esos día, con su esposo,  tomar una chica con cama adentro para el cuidado y la atención de los niños. La citó para el día siguiente a fin que la conociera su esposo y para acordar la paga y demás detalles.

Clarita salió tan contenta que abrazó a Jacinta y le contó la buena noticia. Y así , con esa grata novedad partieron en seguida de regreso a La Veguita para darle la noticia a Rosario.
.................................................................Continuará.........................................................................
Los hechos y personajes del presente relato son ficticios.
Relato propio  en entregas semanales, iniciado el día 16/6/11.-

jueves, 23 de agosto de 2012

Pasión Campesina


(Continuación del relato: entrada anterior 28/6/12)


Con ansiedad habían esperado el momento de salir para el pueblo, esa tarde; muy inquietos y entusiasmados los jóvenes y, por su parte, Doña Rosario meditativa, sabiendo que esos días implicaban el inicio de un cambio en su vida trabajosa.

Zoilo averiguó precios y su entusiasmo se volvió preocupación porque supo que  el monto sería importante. Mas como compensación y acaso por la enjundia que pusieron Rosario y Jacinta en ofrecer los productos de su granja, estaban muy satisfechas, al final de la tarde, porque vendieron todo lo que habían llevado y hasta les habían hecho pedidos para los días siguientes.

Sólo Clarita veía el término de otra jornada sin haber conseguido su tan deseado puesto de trabajo. No obstante, una vez reunidos los cuatro en el sulky, para el regreso a casa, se sumó a la alegría general y durante el viaje, por ese camino tan conocido, primaron las contadas, las risas y las chanzas devenidas de lo que fuera el hecho auspicioso con que comenzó el día: el noviazgo formal de Jacinta y Zoilo.

Una bandada de cauquenes pasó volando bajo y pareció saludarlos con el particular sonido de sus voces.

-¡Caray..! Exclamó de pronto Rosario y agregó:

–Nadie se acordó que no quedaba maíz blanco…Bueno, mañana tendrán que ir a comprarlo en lo del Turco.
Y miró con picardía a su nieta porque, aunque nadie lo hubiera dicho abiertamente y menos que nadie la propia Clarita; estaba visto y evidente que una simpatía muy particular había entre la jovencita y el sobrino del árabe almacenero de La Vega.

La niña entendió que su abuela trataba de levantarle el ánimo y sonrió dulcemente, devolviendo el sosiego al corazón de Rosario, siempre atenta a los sentimientos de la niña.

Al día siguiente, las chicas caminaron contentas hasta “El baratillo” para cumplir el encargo de su tutora. Don Salim, que estaba atento a todo preguntó:

-Nada más maíz van llevar, sañoritas. Barece hora la Doña Rosario sta combrando a otra barte.

Con sonrisas por el comentario las dos salieron del boliche y Amir, muy atento las acompañó hasta afuera y se demoraron conversando, aunque no por mucho tiempo, para evitar que el tío volviera a aparecer para hacer alguno de sus comentarios. Todos sabían que así como era duro para hablar la castilla, era muy vivo  y estab siempre  atento a todo lo que pasaba fuera y dentro de su almacén.
................................................................Continuará..........................................
Los hechos y personajes del presente relato son ficticios.-

jueves, 28 de junio de 2012

Pasión Campesina




-Habrá que acondicionar ese lugar, es grande, tendrán que dividirlo en pieza ycocina, blanquear las paredes...Vas a tener bastante trabajo Zoilo. -Dijo doña Rosario y agregó:- Me hace feliz que hayan pensado en honrar su amor y más me hace dichosa que quieran seguir en La Veguita.

Zoilo se puso de pie y le dio la mano en señal de gratitud y compromiso; en tanto  Jacinta se acercó a la querida madrina y la besó en la mejilla.

Pero... hay algo que les voy a poner como condición. Dijo Rosario,  y los enamorados abrieron ojos y oídos para enterarse con qué iba a salir la buena mujer.

-No se pueden juntar así nomas... como dos animalitos del campo...Hay que fijar la fecha y hablar con el cura para que bendiga la unión.Y con el juez de paz para formalizar el casamiento ante la ley.

Si el amor y el entusiasmo de ambos jóvenes no hubiera sido tan fuerte quizá los habría apabullado y visto como obstáculos todo lo que la mujer les planteaba como condiciones. Acondicionar la vivienda iba a necesitar trabajo y plata; los trámites para ambos casamientos llevarían tiempo y claro que también plata para la ropa y los festejos. Pero eso de ninguna manera iba a disminuir las ganas y el ímpetu de Jacinta y Zoilo que veían luminoso y feliz el futuro.

Tan importante novedad, no afectó, sin embrago la tarea diaria, que fue fue iniciada después de esa mateada en la cocina de Rosario, que seguramente sus tres participantes recordarían por el resto de sus vidas, especialmente los flamantes prometidos. Como todas las mañanas, las dos mujeres fueron al corral a ordeñar las vaquitas, Zoilo trabajó en la huerta y apenas Clarita se levantó,  fue puesta al tanto de las decisiones y se alegró tanto que casi llegó a las lágrimas cuando abrazó a Jacinta. 
Por la tarde todos irían al pueblo: Zoilo vería precios de algunos materiales para las reformas de su futuro hogar, Jacinta y Rosario llevarían productos para venderlos como siempre, pero ahora más que nunca necesitarían de la plata que esas ventas les reportaban. Y por su parte Clara, que seguía firme en su propósito de encontrar trabajo, continuaría con la búsqueda, pensando que en algún momento lo lograría. Por qué no hoy le daría el destino, también a ella, un motivo de felicidad.
......................................continuará..........................................
Los hechos y personajes dee este relato son ficticios.-

jueves, 21 de junio de 2012

Pasión Campesina



                                                "Nuestro Refugio" del sitio dipity.com

Ese lunes,cuando el primer gallo cantó en La Veguita, anunciando el amanecer, Jacinta hacía rato que estaba despierta, así que llegó detrás de Doña Rosario a la cocina y la relevó en la diaria tarea de encender fuego en la cocina económica.


-Te caíste de la cama, Jacintita…Qué ira a pasar. Espero que nada malo…

La joven sonrió y siguió en su tarea mientras su tutora preparaba el mate.

En seguida llegó Zoilo quien saludó con un ¡Güen día…!

-Otro que madrugó. .. No, si algo va a pasar hoy día … Bueno, mejor, así tomamos unos mates y después a ordeñar las vacas…

- Con permiso, Doña Rosario- Dijo el muchacho y tomó asiento junto a la mesa, donde ya estaba la aludida mate en mano y la pava cerca, y continuó diciendo- Queremos hablar con usted.

- ¿Queremos…Vos y quién más ?

-Yo y la Jacinta.

-¡Ah, sí! Jacinta y yo se dice. ¿Qué has aprendido en la escuela vos? … Las damas primero… Bueno, vení Jacinta sentate, que los escucho…

Para sus adentros la mujer ya se imaginaba hacia dónde iría el pedido. Entonces Zoilo dijo: - Jacinta y yo queremos pedirle su permiso para juntarnos… Hace tiempo que hemos estado hablando y, bueno…estamos seguros que nos queremos y…Claro que, si usted aprueba…

- Y…¿Qué decís vos?

Le preguntó Rosario a su hija adoptiva.

-Que es así , como dice Zoilo. Si a usted le parece bien.

- ¿Y dónde van a vivir? …¿Ya pensaron en eso?

Lo habían pensado, hablado y considerado. Doña esperó la respuesta con expectativa que no demostró. Después respiró aliviada cuando Jacinta dijo:

-Si usted permite viviremos en la cocina de los peones.

Su madrina la miró fijamente, elevó las cejas antes de hablar para decirles qué pensaba al respecto de la propuesta.
..................................................Continuará......................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

jueves, 14 de junio de 2012

Pasión Campesina






Doña Rosario habló con sus hijas, primero con humor sobre la situación, después con su ternura y experiencia, llevó la charla al terreno que le interesaba, el de los consejos oportunos en esos trances. Lo había hecho otras veces antes, desde que notó que estaban dejando de ser niñas. En esas clases de vida, les advertía acerca de los riesgos de la mujer si no sabía distinguir entre el hombre de intenciones serias y aquel que buscaba sólo pasar un buen momento y luego abandonarlas a su suerte.

-Porque la mujer- les decía- no puede nunca, por su misma naturaleza, desentenderse de su papel de madre .

Muy distinto si no todo lo contrario, a su entender, era el caso del hombre; quien con tanta frecuencia no asumía su responsabilidad de padre.

Las jóvenes entendían, por la gravedad que su querida madre daba al asunto. Y por eso valoraban el propósito que la animaba, en su justa medida.

Esa noche, ya en su dormitorio, las dos mujercitas conversaron con entusiasmo de la tarde pasada, Jacinta sobre la decisión tomada junto con Zoilo, de plantearle su intención de formalizar y Clara, contó detalles de lo que apenas era un esbozo de noviazgo, si tan así podría considerarse unas pocas palabras de afecto intercambiadas con Amir.

Cada una tenía planes para el día siguiente, una debería afrontar un trance complicado, cual era presentarse ante la tutora con su prometido para solicitarle su aprobación en cuanto unir sus vidas. La otra seguir con la búsqueda de un trabajo en el pueblo , superando los negativos resultados obtenidos hasta ese momento.

Muy animadas, inquietas, alegres en todo momento lo que se evidenciaba en la risa fácil, la charla sirvió para moderar sus ánimos expectantes y, tarde ya , fueron las últimas en dormirse esa noche en La Veguita.-
...................................................Continuará.......................................
Los hechos y personajes de este relato, son ficticios.-

jueves, 7 de junio de 2012

Pasión Campesina



El atardecer se anunciaba con el sol iniciando el descenso que  en un rato lo ocultaría detrás de la cordillera arbolada y resplandeciente de verdor renovado por la primavera. Los jóvenes estaban absortos en sus conversaciones y acaso no reparaban en el mundo que  los rodeaba. La mujer mayor también estaba medio absorta en su tarea y medio atenta a aquellos. Ella se percató del atardecer que se aproximaba y como para ir cerrando la jornada dominguera, se acercó para invitarlos a entrar y tomar unos mates.
Antes que terminara la visita, Amir  pidió permiso, a la dueña de casa, para visitarlos el domingo siguiente porque, dijo, en ellos encontraba el afecto que le recordaba su familia, allá en la lejana capital.
Rosarió bromeó, acerca del interés del joven por visitarlos pero, aceptó gustosa que los visitara y, mientras esto ocurría y el corazón de la nieta latía acelerado, disfrutaron los mates que preparó y sirvió Jacinta, acompañada de las miradas cariñosas de Zoilo. Por su lado Clarita  sirvió pan casero tostado con manteca, también preparada por las laboriosas manos de la abuela , y sus jóvenes ayudantas. Verdaderos manjares, sencillos pero tan  exquisitos,  hechos con amor allí mismo en la pequeña posesión de Doña Rosario, con harina producida en los vecinos y rústicos molinos de una familia de buenos italianos que  desde  su patria de origen llegaron hasta aquí y brindaban el producto a sus vecinos.
Así, Doña informando, contando sus recuerdos y todos en la muy grata charla, pusieron sello a ese domingo.
Cuando Amir se dispuso a retirarse Clarita salió a despedirlo, hasta el jardín.
-Bueno, dijo él, nos veremos en la semana cuando vayan a comprar, eso espero.
Sí, dijo ella. Él le tendió la mano y quedaron mirándose un momento. Entonces Amir acercó su rostro al de la joven y la besó en la mejilla.  Suavemente las manos se soltaron  y ella permaneció un momento viendo como su amigo se alejaba y, ya en la tranquera se volvió y la saludó con el brazo en alto, antes de desaparecer detrás de unos pinos que bordeaban el camino.
............................................Continuará.............................................
 Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

jueves, 31 de mayo de 2012

Pasión Campesina





Doña Rosario en tanto  en la casa, trabajando y pensando había llegado, momentos antes, a entender que la felicidad de sus jóvenes protegidas era lo prioritario… Pero ella volvería a quedarse sola. Se dijo:- ¡Vamos Rosarito! así la llamaba su madre: Rosarito. ¿Por qué lo recordó ahora? Cosa seria la memoria de los humanos, pensó la mujer y unas lágrimas le borronearon la visión. 
-¡Vamos Rosario! Se dijo...Tu vida ya está hecha…tu tiempo ya ha transcurrido en la mitad y otro tanto…Ahora es el tiempo de los jóvenes, la vida les da paso a ellos.
Y vuelve a mirar por la ventana. ¿Es su vista nublada o Amir ha tomado la mano de su nieta? Y Jacinta…¿No está sentada demasiado cerca del  Zoilo?

Sonrió y se dijo: -No debés ponerte sentimental Rosarito… La vista debe estar clara para mirar, el oído alerta para escuchar…La felicidad de tus niñas, ya señoritas, debe ser  el propósito de tus desvelos para que estén bien y seguras el día que vos tengas que dejarlas. -Pero, sin trampas muchachos, todo a su tiempo y como Dios manda.
Y volvió a sonreírse.
Después tomó la canasta para recolectar los huevos, llenó un tarrito con maíz para darle a sus aves la comida de la tarde,  y se encaminó al patio.
Jacinta y Zoilo, esa tarde habían conversado y llegado a un acuerdo, hablarían al día siguiente con Doña Rosario,  le plantearían cómo pensaban continuar con sus vidas en adelante; de la mejor manera que a su entender podían hacerlo y seguir al lado de esa buena mujer, y eso los hacía tan felices.
Cuando terminó con su rutina de alimentar a las aves y cargar en la canasta el precioso producido de ese día, se dirigió hacia donde estaban las dos parejitas. Estas, ya alertas,  la esperaban sin manos tomadas ni brazos rodeando cinturas. Y lo hacían un poquito por temor a qué diría pero más por respeto a la veterana.
......................................................Continuará..........................................

jueves, 24 de mayo de 2012

Pasión Campesina




El rubor que ella no pudo evitar, encendió su carita, el pulso se aceleró y debió esforzarse para decir:
- Pediré permiso, ojalá la mami no tenga otros planes.
Esa tarde- huelga decir que Doña Rosario dio el visto bueno- siguieron charlando en La Veguita, después de tomar el té con que las mujeres quisieron agasajar a la visita, y del cual Zoilo participó incómodo porque hubiera preferido mate y tortas fritas; él pensaba que el té en tazas  y para peor con masitas dulces, eran cosas de mujeres.
Después salieron a estirar las piernas, caminar alrededor de la casa conversando y viendo las plantas, las aves en el gallinero, el agua que corría clara, generosa y fresca por la acequia.
Jacinta y Zoilo se sentaron en unos bancos debajo del frondoso maitén  mientras que Clarita y Amir conversaban junto al cerco que rodeaba el jardín, en el frente de la casa.
Doña Rosario, en tanto hacía alguna labor de las que nunca faltan en una casa, echaba de tanto en tanto una mirada por la ventana para ver a sus queridas niñas, sus hijas que le  brindó la vida como una forma de compensarla por no haber parido ella,  hijas mujeres. Y  a la vez que hacía su labor y acompañaba a distancia a los jóvenes, sus pensamientos recorrieron esa parte de su vida, a la cual parecía haber llegado tan rápidamente, desde que se hizo cargo de Clarita, que era una huérfana de madre y en ausencia del padre. Pensó que ya era una señorita, ambas jóvenes lo eran y ella veía venirse el tiempo en que se pusieran de novias y se casaran…Y, claro que, lo que más deseaba como madre era la felicidad de sus hijas pero…Pero…Siempre hay un pero en la vida.

Afuera de la casa, en tanto, en la tarde de primavera cordillerana, si algún paseante hubiera detenido su vista en las dos parejitas que allí estaban, habría notado en los  estaban sentados bajo el árbol, que el muchacho vestido de gaucho había rodeado con su brazo los hombros de ella y junto al jardín la otra parejita, estaba tomada de las manos.
Por suerte no sería Juan quien viera esta escena, para bien de todos, el impulsivo pretendiente, estaba en la estancia trabajando como mensual y llenando sus horas libres como jinete amansador de chúcaros. 
.......................................Continuará...................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.-

jueves, 17 de mayo de 2012

Pasión Campesina




Caminaron los tres juntos la primera cuadra,  pronto Jacinta comenzó a retrasarse para dejar que Clara y Amir pudieran hablar entre ellos, sabía que Juan había partido hacia la estancia y por ende no aparecería por allí con vaya a saber qué planteo.
Después, se detuvo para admirar el parque y las flores que rodeaban una casa. Mientras, la parejita caminaba a paso lento bajo el sol del mediodía primaveral, hablando muy poco ella y conversando con facilidad él, quien ya  sabemos tiene el don de la palabra fluída y amena; mucho más cuando se encuentra a gusto, como ocurría en estos momentos. Le contaba Amir de una carta de su madre , con noticias de su familia en Buenos Aires y se encendía su rostro con una amplia y tierna sonrisa que emocionó a Clarita. Luego, notando su mutismo, él le preguntó si se encontraba bien y la respuesta fue:- Sí, muy bien. Y calló de nuevo. Entonces él joven le dijo que no quería ser él sólo quien hablara y le consultó si no tenía ella nada que contarle. Clarita se alarmó, su corazón dio un salto, pensando que Amir le estaba dando pie para que hablara de Juan.  Fuese por  intuición o porque la luz se hizo en su emocionado pensamiento, ella respondió:- Sí, tengo algo para contarte… Y es muy importante para mí. Voy a trabajar.
-Qué bien, ¿Y, dónde?
-Todavía no lo sé. Estoy buscando trabajo…
A partir de allí la conversación se hizo más animada entre ambos.  Clarita le relató cómo había tenido que convencer a su abuela y las salidas por las tardes en esa búsqueda.
Jacinta, a distancia los acompañaba y se había adelantado varios metros, se detuvo a contemplar en el ventanal de una tienda las telas de varios colores, otras estampadas  y un bonito vestido acondicionado en un maniquí de modista, esos sin brazos ni cabeza y de un solo pie… Pensó si acaso ella tendría alguna vez un vestido como ese, hecho por una modista especialmente y a su gusto y talle… No supo responderse y prefirió seguir caminado, antes buscó con la vista a sus compañeros de paseo y viendo que se habían detenido a su vez,  los llamó:
¡Eh, Clarita! Vamos…  La mamíta ya debe estar esperándonos…
Clarita respondió: ¡Sí, vamos!  Y dirigiéndose a su acompañante agregó: Vamos, Amir…
ÉL le dijo entonces: Quisiera visitarte esta tarde. 
........................................Continuará..................................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

jueves, 10 de mayo de 2012

Pasión Campesina




Cuando Amir la saludó extendiendo su mano, ella estaba colorada como una manzana y apenas pudo murmurar: “Buen día” sin animarse a nombrar al joven.
De inmediato fue Doña Rosario quien animó la charla preguntándole al muchacho  por su tío y cómo andaban las cosas en el negocio. La mujer no se había enterado del altercado que había provocado Juan,  porque ni Jacinta ni Clara se lo relataron.
Continuaron conversando y admirando las bellezas del lago Lácar, donde siempre habían lanchas y lanchones llegando o partiendo y sumando su movimiento al colorido del lugar. Un grupo de chiquilines jugaba a la pelota en una parte de la playa cercana al muelle. Mientras, hacia el otro sector más próximo a la desembocadura del Pocahullo, un grupo de changadores chilenos descargaba tablas de un lanchón parecido a un enorme bote de madera, pintado con brea, ese lanchón no tenía motor sino que era remolcado por una lancha. Los hombres bajaban hábilmente por un grueso tablón trayendo sobre sus hombros dos o tres tablas  desde el navío hasta un camión canadiense que estaba estacionado lo más cerquita posible, a unos cinco metros del agua.

Mientras, Clarita no abría la boca, y los que más conversaban eran Doña Rosario y Amir. Jacinta intentó apartarse para hablar a solas con Zoilo, pero su amiga la retuvo tomándola de la mano, tanto temor tenía de quedar a solas con Amir ; es que no sabría qué decirle.
En un momento Doña Rosario se disculpó agregando : -Zoilo me va a llevar hasta un almacén  para comprar unos panes de sal para las vacas y otras cosas que necesito en la casa. Ustedes conversen mientras y disfruten del paisaje. Volvemos en media horita más o menos.
Jacinta hubiese querido ir para no separarse de Zoilo,  Clarita  casi pide acompañar a su abuela, mas se dio cuenta a tiempo que hacer eso hubiera sido una descortesía hacia Amir…¿O acaso no lo hizo porque la emoción fuerte de hablar a solas con el joven le agradaba…?
Antes que partiera el sulky, Jacinta propuso caminar hasta el almacén y allí reunirse con Zoilo y Rosario.
-Bueno, nos encontramos allá, estaremos en Kraitman o en Elorriaga y Elguero.  Respondió Rosario.
Y mientras el carruaje se alejaba hacia el centro del pueblo, por la calle principal, de tierra y con acequias a ambos lados, los jóvenes se pusieron a caminar en la misma dirección, con el paso lento de quienes gustan de caminar,  mirando con curiosidad  casas, gentes y negocios que no eran su escenario de todos los días.
Clarita pensaba, para sí,  cómo abordaría con Amir el asunto de lo acontecido con Juan y dudaba si  quedaría bien que ella sacara el tema si no lo hacía él.
....................................................Contnuará..............................................
Los hechos y  personajes de este  relato  son ficticios.


domingo, 6 de mayo de 2012

Pasión campesina



                                                      San Martín de los Andes en los años treinta


Dijo Rosario temiendo en su interior que al salir de casa a trabajar, su nieta comenzaría a alejarse y finalmente la perdería.
Clara se mantuvo firme y en el correr de los días consiguió que hicieran algunas recorridas por casas de familia buscando trabajo. Con esa intención, en las tardes, ya cumplidas las tareas principales, Zoilo preparaba el sulky y, como en los paseos del domingo, todos se dirigían al pueblo. Rosario aprovechó para ofrecer a la venta algunos productos de La Veguita, quesos y huevos principalmente. Al vender en las casas conseguía mejores precios que dejándolos a consignación en alguno de los comercios de ramos generales.
Clarita estaba algo desanimada viendo que las ofertas de trabajo doméstico eran muy mezquinas en los sueldos ofrecidos y abundantes en tareas para realizar. Mas no perdió el ánimo y con la compañía de la fiel Jacinta, iba por las casas en busca de la salida que deseaba para iniciarse en el trabajo.
Por su parte Doña Rosario siempre las acompañaba y si bien seguía preocupada por el paso que quería dar su nieta, iba progresando en comprender que aquella no era una muchacha apropiada para hacer tareas de campo. Finalmente  se fue convenciendo a sí misma que estaba bien que buscara un  trabajo de su agrado. No iba poder retenerla siempre bajo su  tutela.-
Zoilo se había enterado de la alterada visita de Juan a  El Baratillo. Uno de los parroquianos le había contado, acaso exagerando los detalle; y él se lo contó a Jacinta. Como no podía ser de otra manera la joven se lo contó a Clarita y ésta se sintió muy mortificada por el mal momento que imaginaba habría pasado Amir.
Con esa noticia se atemperó el  sentimiento de culpa por haber rechazado a Juan y acaso creció su simpatía por el otro jovencito que, sin culpa de nada, había tenido que soportar el enojo de su ofuscado pretendiente. Se propuso disculparse, y se preguntaba qué pensaría de ella Amir. Acaso pensaría que era la novia de Juan…Porque, si no fuera así, que razón había tenido para ir a hablar en su defensa en el almacén.

El domingo siguiente  después de la misa dieron, como era costumbre, un paseo por el centro, después las chicas pidieron ir a la costanera del lago donde siempre alguien paseaba y se  observaban los lanchones cargados con maderas que traían de los aserraderos o las balsas flotantes que remolcaba “El Cisne” con troncos talados en los bosques. En eso estaban cuando,  de pronto,  se encontraron con Amir.
 Clarita hubiera deseado no estar allí.
..................................................Continuará...........................................
Los hechos ypersnajes de este relatoson ficticios. 

jueves, 19 de abril de 2012

Pasión Campesina

                                                           Pintura de Fernando Fader


Mientras en “La Veguita” , las dos jóvenes están ansiosas por contar una y enterarse la otra, de lo acontecido. Así que cuando pudieron quedar a solas, Clarita relató a Jacinta los pormenores de la visita de Juan.

Jacinta imaginaba el propósito de la visita del pretendiente y acaso también la posible reacción de Clarita pero, no tenía idea acerca de cómo habría influído Rosario en el asunto. Así que una vez que quedó al tanto de lo ocurrido, Jacinta le dijo a su amiga:
-Está bien que hayas sido sincera. Vos has merecido ser pretendida por Juan y por muchos otros jóvenes de nuestra edad. En pretendientes has sido privilegiada. También las dos sabemos cuántas chicas de La Vega gustan de Juan y con agrado le habrían dado el sí. Pero vos, por tus merecimientos, te has dado el lujo de rechazarlo …Y eso, no cualquiera puede hacerlo.

Eso no me hace sentir contenta, al contrario…Sé que Juan es buena persona y la verdad es que lamento mucho no poder corresponderle.

-Será que Amir es más de tu
agrado…

-No digas eso Jacinta, no aumentes mi pesar en esta situación porque no lo sé. No estoy segura. De lo que sí estoy segura-continuó Clarita- es que quiero hacer algo más que estar en la casa, ayudando en el poco trabajo que la abuela y vos me dejan. Ustedes hacen casi todo y por eso yo me siento privilegiada y no quiero eso. Pretendo trabajar y de eso es que voy a hablar con ella. Creo que no será fácil pero, con mis diecisiete años tengo que hacer algo de lo que mi voluntad me manda.

Jacinta se vio sorprendida y le preguntó dónde y en qué pensaba Clarita trabajar. Ambas sabían que más sorprendida estaría Doña Rosario.

Y así fue. Y dijo la mujer mayor:

-Pero si no  hace falta m´hijita.
...................................Continuará...........................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

jueves, 12 de abril de 2012

Pasión Campesina



                                            "Vado de Otoño" pintura de Darío Mastrosimone



El joven salió hasta la puerta del almacén, pensando en pedirle al gaucho la explicación de esa inesperada advertencia. Mas el otro ya había montado y dando un sonoro rebencazo en el anca del animal se alejó a todo galope.

Amir quedó pensativo,  hasta que fue sacado de ese estado por las carcajadas que venían de los parroquianos y escuchó que  uno de estos le decía:-¡Eh, mocito! Sirva la vuelta. Era el pedido que llenara los vasos con la bebida que estaban consumiendo.

Y mientras atendía el pedido comenzaron las chanzas:

-Parece que le han dicho algo, mocito. Ándese con cuidado…

-Capaz le anduvo pateando el nido al Juancito- dijo otro y los tres rieron con ganas.

Amir no les respondió. No le interesaba engancharse en una conversación que no valía la pena. Ya había aprendido que algunos lugareños gustaban hablar con sorna de su persona y procederes porque venía de la ciudad. Burlarse sobre sus inhabilidades en las tareas rurales, o de su forma de hablar o de vestir. Pero él entendía y no le molestaba. Lo que sí lo hacía en este caso era lo inapropiado de la actitud de Juan. Por eso prefirió entretenerse en las labores que lo ocupaban en el almacén, mientras los clientes continuaban las chanzas entre ellos:

- Es muy linda esa muchacha, se comprende que los gavilanes anden revoloteando en La Veguita.

-La Rosario va a tener arto trabajo en espantarlos...

Después Amir ya no escuchó, sus pensamientos iban ordenándose y tomando claridad la perorata de Juan. Lo que más le intrigaba era el motivo de tan seria advertencia cuando él no pensaba siquiera en obrar de mala fe con la gente de La Veguita, donde tan bien había sido recibido.
Eso es lo que hubiera querido aclararle al ofuscado Juan.

Continuando con sus reflexiones le surgía la duda sobre qué relación , que él desconocía, habría entre Clarita y quien ahora aparecía en defensa de ella y de su abuela.  Se preguntaba si debería él consultarla al respecto… Muchas cosas en qué pensar y que seguramente harían que esa noche fuera él quien se desvelara.

De algo estaba seguro en ese momento: no comentaría el incidente con su tío; intuía fuertemente que aquel no lo entendería.
.............................................Continuará............................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.-

jueves, 5 de abril de 2012

Pasión Campesina

                                         "Pulpería de Lobos" imgen aparecida en el sitio: intergalería.es


-Esa misma noche, Juan resolvió volverse a la estancia, durmió poco, sentía que el cambio le haría bien, necesitaba estar ocupado y los trabajos habituales más su labor extra amansando potros chúcaros no le dejarían tiempo para pensar en el rechazo que había sufrido.


A la mañana siguiente, preparó sus cosas en un par de maletas, se despidió de sus padres y hermanos y salió de su casa pero, no tomó rumbo a la estancia. Entre todas las ideas que habían rondado su cabeza en la larga noche pasada, había decidido hacer una visita a “El Baratillo” para hablar con el mocito, al que atribuía el mal trago pasado, antes de alejarse por largo tiempo de la vega Maipú.

Mientras cabalgaba camino al boliche vio que la vieja camioneta Chévrolet del turco, salió para el pueblo. –Mejor- se dijo. Estaría tranquilo para hablarle sin que el tío se entrometiera.

Dejó atado su caballo y al entrar saludó con un : ¡Buenas! A secas a los presentes , tres vecinos tomando una caña y comiendo una picada mientras que Amir disponía mercaderías en el estante. El recién llegado se apoyó en el mostrador a la espera de ser atendido. Como le había inculcado su tío, el joven dependiente dejó lo que estaba haciendo y se acercó al cliente: -Buen Día Juan. ¿Qué se le ofrece?

-No he venido a comprar. He venido a hablar con usté y es porque quiero hacerle una advertencia: que se porte bien con la gente de La Veguita, o sea con Clara y su abuela…

Según parece, usted es bienvenido allá y bueno…es cuestión de ellas y de usté…Pero sepa que esas mujeres no están solas ni desamparadas. Yo, que las conozco y las he tratado desde que tengo memoria, saldré a cobrarle por cualquier mala acción que usté tuviera y que las perjudique. Creo que me entendió.

Sin más , Juan dio la vuelta y salió del boliche dejando a Amir como a los parroquianos con la sorpresa pintada en sus caras.
....................................................Continuará...............................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

jueves, 29 de marzo de 2012

Pasión Campesina

                                             "Madre e hija" Oleo de Fray Guillermo Butler


-¡Pobre Juancito! Se fue con la cola entre las patas. Dijo Rosario como para cerrar con humor la tensa reunión que había afectado a todos. Conociendo a su nieta, sabía que sufría por haber tenido que truncar las esperanzas del muchacho.

-Bueno, m´hijita, no se ponga triste que ya bastante lo es la vida. Ha sido responsable en su decisión y eso está muy bien. Porque, en las cosas del corazón, hay que ser ante todo fiel a sí misma y vos lo has sido… Así es la vida, mi niña…

-Mamita… Yo lo siento por Juan, pero tuve que hablarle así… Es que,  de verdad, no pienso todavía en ponerme de novia ni en formar familia. Tengo mucho miedo que me pase lo mismo que a mi madre y a mi padre. Y… Si luego vienen los hijos, no quisiera que ellos sufran lo mismo que yo...gracias que la tengo a usted … que si no, sepa Dios quienes me habrían criado ...Y en dónde .

Doña Rosario la escuchaba y, aunque era una mujer fuerte, hacía un gran esfuerzo para no ponerse ahí mismo a llorar. Jacinta , quien acababa de entrar, así lo entendió porque sus ojos húmedos  lo dejaban traslucir.

Yo tengo que pensar-continuó Clarita- si voy a buscar un trabajo en el pueblo,  porque quisiera más adelante, salir en busca de mi padre… No sé…Pero, en lo que estoy segura es que no quiero comprometerme desde tan joven y pasar mi vida como la mayoría de las muchachas de por acá….

Las otras mujeres la escuchaban sorprendidas. La abuela tenía argumentos para plantearle y ayudarla a reflexionar, pero prefirió hacerlo en otro momento…ambas estaban con mucha carga emotiva; por eso dijo:

-En fin, mi niña, ya se verá… El destino de cada ser humano es un misterio.

Y para cambiar de tema agregó:- Ahora tranquilícese …No piense más en lo ocurrido…

Luego, dirigiéndose a Jacinta:

-¿Encerraste el ternero, m´hija?
.......................................Continuará................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

jueves, 22 de marzo de 2012

Pasión Campesina

                                         Obra : "Amanecer en el mallín chico" de Darío Mastrosimone.


Clarita entendió que no podía dejar de enfrentar el momento. Se armó de fuerzas y salió del dormitorio hacia la cocina. Cuando entró,  Juan se puso de pie. El corazón de ambos latía con fuerza aunque por distintos sentires.

-Buenas. Dijo la niña.
-Buenas tardes, Clarita. Dijo con voz algo tenue, el muchacho.
Doña Rosario habló para decirle que Juan había venido a pedir su mano con la intención de quedar reconocidos como novios.
Clarita permaneció en silencio, ambos jóvenes de pie; sólo la mujer mayor permaneció en su silla, con el mate en las manos.

Por fin la pretendida dijo:- Nos conocemos desde chicos…En la escuela jugábamos juntos y ahora somos vecinos y te reconozco como persona de bien, trabajador y correcto…Pero no somos ni tan siquiera amigos…Yo no pienso todavía en tomar el compromiso de ponerme de novia. Lo lamento mucho, Juan, pero no puedo aceptar.

El silencio reinó en la cocina. La joven miro a su abuela quien la aprobó con la vista y de igual modo le indicó sentarse a su lado y aquella lo hizo.
Juan, que permanecía de pie, dijo:
-Entonces, comprendo que no tengo esperanzas…Gracias por escucharme…

-La esperanza es lo último que se pierde, Juancito. Dijo Doña Rosario y agregó:-Siempre serás bienvenido

El joven agradeció las palabras de la dueña de casa, saludó a ambas y salió de la cocina con su sombrero en  mano, que se colocó no bien traspuso la puerta. Siguió hasta su caballo, montó  y se alejó al tranco. Todo el peso del universo parecía haberse depositado sobre sus espaldas. No podia pensar estaba aturdido como cuando una vez en la estancia lo tiró un potro arisco y casi lo desmaya. Pero este dolor era distinto y lo sentía por primera vez.
Mientras,  el caballo marchaba más por instinto  que guiado por el  jinete.
....................................................Continuará...............................................
Los hechos y personajes de este relato  son ficticios.

jueves, 15 de marzo de 2012

Pasión Campesina


Clarita, quien ya había sido puesta sobre aviso, por Jacinta, de  la visita de Juan a su madrina; no hubiera querido tener que enfrentar la situación. En esos minutos que llevaba Juan en la casa, ella había recorrido en sus recuerdos la época de la escuela, en particular los últimos grados de la primaria, cuando niñas y varoncitos comenzaban a mirarse con otros ojos, ya no de niños sino de otro estadío, que ellos no sabían cómo se denominaba, pero que si se daban cuenta que cambios en sus actitudes y en su físico los estaban modificando y haciéndolos parecer mayorcitos.


Era verdad, pensaba ella, que Juan se destacaba en aquel grupo de muchachitos: venía a la escuela en un caballo que era el mejor y era suyo, vestía siempre ropas de gaucho: bombachas, botas, campera, todo de calidad que parecían siempre nuevos . Era de pocas palabras, lo justo y necesario, no era de hablar tonterías como algunos chicos de su edad; en todo eso  se había fijado Clarita y por eso sentía una especie de admiración por él. Habían tenido algunas conversaciones, pero nunca solos sino, por lo general, acompañada con Jacinta u otra compañerita. El saludo, las sonrisas parecían presagiar una relación sentimental incipiente.

Pero con la llegada de Amir a La Vega, las cosas cambiaron para Clarita. Primero, tanto a ella como a su casi hermana, les llamó la atención los modales de trato y la vestimenta del chico llegado de la ciudad y, cuando en el almacén tuvieron oportunidad de mantener el habitual diálogo de comerciante y clientes , en Clarita habían comenzado a modificarse sus anteriores parámetros de lo que podía ser un joven de su agrado. Tal vez de lo que ella esperaba de un muchacho con el cual ser amigos y conversar…Eso justamente, conversar, algo en lo que Juan fallaba y en lo cual, por contraste, Amir era muy ducho. Lo que se podía decir un chico “desenvuelto”.

-Clarita…¿Oíste? Vení hija…

Se repitió el llamado de Doña Rosario.

……………………………….Continuará………………………….

Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

jueves, 8 de marzo de 2012

Pasión Campesina


                                                        Mateando  obra de Juan Luis Blanes

No se sabe cuánto tiempo pensará quedarse. .. Capaz que, de repente, se le da por volverse a la ciudá y la deja plantada o la entusiasme para irse con él…

En ese punto el corazón de abuela y madre de Rosario aceleró su ritmo, ella sabía de perder un hijo, ya le había ocurrido , justamente con el padre de clarita. Sorbió su mate y se tranquilizó. Pensó que era astuto el Juan, él defendía su interés y había sabido tocarla en el preciso sentimiento que más la preocupaba. No se había imaginado separarse alguna vez de esa nieta que había criado desde muy pequeñita. Volvió a retomar la escucha de su visitante quien ahora decía:

…-Yo en cambio soy de aquí y pienso trabajar siempre por acá, ya sea en la estancia, como lo hago ahora, o tal vez más adelante en el campo de mi padre. Pero no me pienso ir de este lugar, porque aquí nací…

Doña Rosario le alcanzó el mate y pensó que ya era su momento de tomar la palabra, había entendido la propuesta del joven y las advertencias y apreciaciones que él había expresado. No sabía muy bien lo que iría a decirle, no quería apresurarse, sin embargo, su nieta tenía tan solo dieciséis años, era jovencita todavía pero, acaso ella misma no se había unido a su difunto compañero, a esa misma edad. Finalmente habló:

-Mirá Juancito…Te conozco desde que naciste. Te tengo aprecio y creo que hay mucho de atinado en lo que has dicho. Claro, veo que te preocupás porque con el turquito, Amir se llama, se te presenta una competencia… estuvo acá de visita y me ha parecido buen muchacho, respetuoso, educado, amable en el trato…Más amable que el turco viejo…ja ja ja…Ese solamente piensa en hacer plata y meterla en el colchón..Ja ja ja…

Pero mirá –agreó la mujer recobrando la seriedad y el tono pausado- Yo creo, si de pedir la mano se trata, que lo mejor será consultarla a Clarita. Por lo que ella me ha dicho y yo entiendo, no está pensando en comprometerse todavía y mucho menos en casoriarse… Así que ,si teparece, la llamo y le preguntamos…Me parece que sería lo mejor. Yo no puedo prometerte nada por ella. ¿Qué decís?

-Me parece bien. Fue la respuesta del pretendiente.

Acto seguido Doña Rosario se acercó a la puerta y llamó hacia las habitaciones:

- ¡ Clarita! ¡Hija!... Vení que tenés visita.
.......................................................Continuará................................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

lunes, 27 de febrero de 2012

Pasión Campesina



Doña Rosario estaba cocinando cuando, cerca del mediodía, llegó Juan. Un rato antes los teros habían alborotado el silencio de la mañana y reciencito los perros le habían anticipado que la visita era lara su casa. Así es que atisbó hacia el frente.
Juan, conocedor de la casa, ató su caballo a un palo firme del cerco, le quitó el freno para que comiera un poco del pastito que crecía al reparo de los ligustros y la madreselva. Golpeó las manos  al tiempo que, desde la ventana de la amplia cocina, la dueña de casa le decía en voz alta:
- Pasá Juancito… Pasá.
El gauchito pasó, saludó a la mujer, aceptó el convite para que se sentara y, a pesar de haberlo estado pensando desde la tardecita anterior, no sabía cómo comenzar.
Por suerte para él, la dueña de casa siempre tenía algo que decir o preguntar para motivar la conversación.
-Ycómo están por tucasa.
-Bien, gracias.
-Mejor así dijo Rosario. Has llegado a tiempo para el almuerzo. ¿O tenés apuro?
-Sí. Dijo él en seguida. Y luego rectificó. 
-¿Entonces ¿ ¿O preferís unos mates? La vez anterior no me aceptaste.
-Sí, unos mates. Dijo él.
Y así, mate de por medio, al rato; después de hablar del tiempo y de cómo estaban los animales, se encontró Juan tratando de hablar del asunto que lo había traído. La mujer bien sabía de qué se trataba pero esperó  que fuese él quien lo dijera.
-Doña Rosario…Como usted sabe. Yo he sentido siempre un cariño grande por Clarita. Y sé que usted la quiere mucho y desea lo mejor para el futuro de ella. Ahora he venido para hablarle para pedir su mano… Ya sé porque a usted misma se lo he oído, que ella es muy joven todavía, pero…
Hizo una pausa que la mujer no quiso aprovechar porque sabía cuánto le costaba a Juan tocar el tema. Así que esperó mientras seguía cebando el mate, a que encontrara las palabras para seguir con su discurso. Lo veía realmente preocupado.
-Pero –siguió él al fin- he querido hablar con usted para advertirle que tenga cuidado con el sobrino del turco , que parece estar también interesado en su nieta. ..
Ya me imaginaba que por ahí venía el asunto, pensó para sus adentros la mujer.
-Y lo que quiero advertirle es que ese forastero no le conviene…No es hombre para Clarita.
...............................................................Continuará....................................
Los hechos y personajes, de este relato,  son ficticios.-

jueves, 16 de febrero de 2012

PASIÓN CAMPESINA

                                                        Obra del pintor  Rodolfo Ramos

A la mañana siguiente, en El Baratillo, Amir, quien decidió permanecer unos minutos más en la cama, se había vuelto a dormir profundamente. Unos golpecitos en la puerta de la habitación lo sobresaltaron, era su tío: -¡Amir, levántase!

Rapidamente el joven se vistió, fue al baño, se lavó la cara con agua que a propósito se dejaba en un recipiente para los diversos usos. En pocos minutos estuvo en el negocio para compartir unos mates con su tío. Conversaron, Contó que había estado de visita en lo de doña Rosario. Pero fue breve la charla, su tío, como siempre, estaba pensando en las diversas tareas por hacer y repartírseas con el muchacho.


En tanto, en otro rincón de La Vega, Juan fue despertado cuando los rayos del sol, entrando a través de la ventana, le dieron sobre el rostro. Quedó unos minutos pensando, y fue recordando las instancias del día anterior hasta que sintió la preocupación por lo que se había propuesto, y cómo encararía a la abuela de Clarita; tenía que pensar bien qué y cómo lo diría. No podía equivocarse en sus argumentos, por ser demasiado fuerte y molestar a la veterana o demasiado débil como para fracasar en su propósito de alejar a Juan de las posibilidades del noviazgo oficial de la joven.

No enía prisa, pensó que en algún momento, de la mañana o mejor del mediodía, llegaría a la casa de su pretendida. Primero hablaría con la mujer mayor y después pediría que se hiciera presente la joven…O perdiría de hablar a solas primero con una y luego con la otra.

Le quedaba una semana de descanso antes de volverse a la estancia a retomar su trabajo como mensual. Y pretendía dejar las cosas solucionadas aquí, su noviazgo oficializado antes de irse. No era cuestión de dejar las cosas tal cual estaban, no. Eso sería concederle mucha ventaja a su oponente.

Se manejó con la parsimonia propia del hombre de campo, después de levantarse y tomar sus buenos mates con su padre que arreglaba unos aperos y con su madre que estaba zurciendo medias, se rasuró la barba, fue al potrero cercano a la casa donde pastaba su caballo, lo trajo , lo ensilló y se vistió con las pilchas de salida. La maniobra estaba en marcha. Era un día decisivo en su vida. Pero no quiso centrarse en ese pensamiento y prefirió silbar bajito una copla lugareña mientras se dirigía a cumplir con su propósito.

Mientras iba al tranco de su caballo, desde el camino divisó a media distancia El Baratillo y prefirió desviar la mirada y acentuar el silbo, taloneó el caballo y con un suave azote de la sotera del rebenque apuro su monta y lo lanzó al galope largo hacia su destino. (Continuará)
...................................................................................................................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.-