jueves, 28 de junio de 2012

Pasión Campesina




-Habrá que acondicionar ese lugar, es grande, tendrán que dividirlo en pieza ycocina, blanquear las paredes...Vas a tener bastante trabajo Zoilo. -Dijo doña Rosario y agregó:- Me hace feliz que hayan pensado en honrar su amor y más me hace dichosa que quieran seguir en La Veguita.

Zoilo se puso de pie y le dio la mano en señal de gratitud y compromiso; en tanto  Jacinta se acercó a la querida madrina y la besó en la mejilla.

Pero... hay algo que les voy a poner como condición. Dijo Rosario,  y los enamorados abrieron ojos y oídos para enterarse con qué iba a salir la buena mujer.

-No se pueden juntar así nomas... como dos animalitos del campo...Hay que fijar la fecha y hablar con el cura para que bendiga la unión.Y con el juez de paz para formalizar el casamiento ante la ley.

Si el amor y el entusiasmo de ambos jóvenes no hubiera sido tan fuerte quizá los habría apabullado y visto como obstáculos todo lo que la mujer les planteaba como condiciones. Acondicionar la vivienda iba a necesitar trabajo y plata; los trámites para ambos casamientos llevarían tiempo y claro que también plata para la ropa y los festejos. Pero eso de ninguna manera iba a disminuir las ganas y el ímpetu de Jacinta y Zoilo que veían luminoso y feliz el futuro.

Tan importante novedad, no afectó, sin embrago la tarea diaria, que fue fue iniciada después de esa mateada en la cocina de Rosario, que seguramente sus tres participantes recordarían por el resto de sus vidas, especialmente los flamantes prometidos. Como todas las mañanas, las dos mujeres fueron al corral a ordeñar las vaquitas, Zoilo trabajó en la huerta y apenas Clarita se levantó,  fue puesta al tanto de las decisiones y se alegró tanto que casi llegó a las lágrimas cuando abrazó a Jacinta. 
Por la tarde todos irían al pueblo: Zoilo vería precios de algunos materiales para las reformas de su futuro hogar, Jacinta y Rosario llevarían productos para venderlos como siempre, pero ahora más que nunca necesitarían de la plata que esas ventas les reportaban. Y por su parte Clara, que seguía firme en su propósito de encontrar trabajo, continuaría con la búsqueda, pensando que en algún momento lo lograría. Por qué no hoy le daría el destino, también a ella, un motivo de felicidad.
......................................continuará..........................................
Los hechos y personajes dee este relato son ficticios.-

jueves, 21 de junio de 2012

Pasión Campesina



                                                "Nuestro Refugio" del sitio dipity.com

Ese lunes,cuando el primer gallo cantó en La Veguita, anunciando el amanecer, Jacinta hacía rato que estaba despierta, así que llegó detrás de Doña Rosario a la cocina y la relevó en la diaria tarea de encender fuego en la cocina económica.


-Te caíste de la cama, Jacintita…Qué ira a pasar. Espero que nada malo…

La joven sonrió y siguió en su tarea mientras su tutora preparaba el mate.

En seguida llegó Zoilo quien saludó con un ¡Güen día…!

-Otro que madrugó. .. No, si algo va a pasar hoy día … Bueno, mejor, así tomamos unos mates y después a ordeñar las vacas…

- Con permiso, Doña Rosario- Dijo el muchacho y tomó asiento junto a la mesa, donde ya estaba la aludida mate en mano y la pava cerca, y continuó diciendo- Queremos hablar con usted.

- ¿Queremos…Vos y quién más ?

-Yo y la Jacinta.

-¡Ah, sí! Jacinta y yo se dice. ¿Qué has aprendido en la escuela vos? … Las damas primero… Bueno, vení Jacinta sentate, que los escucho…

Para sus adentros la mujer ya se imaginaba hacia dónde iría el pedido. Entonces Zoilo dijo: - Jacinta y yo queremos pedirle su permiso para juntarnos… Hace tiempo que hemos estado hablando y, bueno…estamos seguros que nos queremos y…Claro que, si usted aprueba…

- Y…¿Qué decís vos?

Le preguntó Rosario a su hija adoptiva.

-Que es así , como dice Zoilo. Si a usted le parece bien.

- ¿Y dónde van a vivir? …¿Ya pensaron en eso?

Lo habían pensado, hablado y considerado. Doña esperó la respuesta con expectativa que no demostró. Después respiró aliviada cuando Jacinta dijo:

-Si usted permite viviremos en la cocina de los peones.

Su madrina la miró fijamente, elevó las cejas antes de hablar para decirles qué pensaba al respecto de la propuesta.
..................................................Continuará......................................
Los hechos y personajes de este relato son ficticios.

jueves, 14 de junio de 2012

Pasión Campesina






Doña Rosario habló con sus hijas, primero con humor sobre la situación, después con su ternura y experiencia, llevó la charla al terreno que le interesaba, el de los consejos oportunos en esos trances. Lo había hecho otras veces antes, desde que notó que estaban dejando de ser niñas. En esas clases de vida, les advertía acerca de los riesgos de la mujer si no sabía distinguir entre el hombre de intenciones serias y aquel que buscaba sólo pasar un buen momento y luego abandonarlas a su suerte.

-Porque la mujer- les decía- no puede nunca, por su misma naturaleza, desentenderse de su papel de madre .

Muy distinto si no todo lo contrario, a su entender, era el caso del hombre; quien con tanta frecuencia no asumía su responsabilidad de padre.

Las jóvenes entendían, por la gravedad que su querida madre daba al asunto. Y por eso valoraban el propósito que la animaba, en su justa medida.

Esa noche, ya en su dormitorio, las dos mujercitas conversaron con entusiasmo de la tarde pasada, Jacinta sobre la decisión tomada junto con Zoilo, de plantearle su intención de formalizar y Clara, contó detalles de lo que apenas era un esbozo de noviazgo, si tan así podría considerarse unas pocas palabras de afecto intercambiadas con Amir.

Cada una tenía planes para el día siguiente, una debería afrontar un trance complicado, cual era presentarse ante la tutora con su prometido para solicitarle su aprobación en cuanto unir sus vidas. La otra seguir con la búsqueda de un trabajo en el pueblo , superando los negativos resultados obtenidos hasta ese momento.

Muy animadas, inquietas, alegres en todo momento lo que se evidenciaba en la risa fácil, la charla sirvió para moderar sus ánimos expectantes y, tarde ya , fueron las últimas en dormirse esa noche en La Veguita.-
...................................................Continuará.......................................
Los hechos y personajes de este relato, son ficticios.-

jueves, 7 de junio de 2012

Pasión Campesina



El atardecer se anunciaba con el sol iniciando el descenso que  en un rato lo ocultaría detrás de la cordillera arbolada y resplandeciente de verdor renovado por la primavera. Los jóvenes estaban absortos en sus conversaciones y acaso no reparaban en el mundo que  los rodeaba. La mujer mayor también estaba medio absorta en su tarea y medio atenta a aquellos. Ella se percató del atardecer que se aproximaba y como para ir cerrando la jornada dominguera, se acercó para invitarlos a entrar y tomar unos mates.
Antes que terminara la visita, Amir  pidió permiso, a la dueña de casa, para visitarlos el domingo siguiente porque, dijo, en ellos encontraba el afecto que le recordaba su familia, allá en la lejana capital.
Rosarió bromeó, acerca del interés del joven por visitarlos pero, aceptó gustosa que los visitara y, mientras esto ocurría y el corazón de la nieta latía acelerado, disfrutaron los mates que preparó y sirvió Jacinta, acompañada de las miradas cariñosas de Zoilo. Por su lado Clarita  sirvió pan casero tostado con manteca, también preparada por las laboriosas manos de la abuela , y sus jóvenes ayudantas. Verdaderos manjares, sencillos pero tan  exquisitos,  hechos con amor allí mismo en la pequeña posesión de Doña Rosario, con harina producida en los vecinos y rústicos molinos de una familia de buenos italianos que  desde  su patria de origen llegaron hasta aquí y brindaban el producto a sus vecinos.
Así, Doña informando, contando sus recuerdos y todos en la muy grata charla, pusieron sello a ese domingo.
Cuando Amir se dispuso a retirarse Clarita salió a despedirlo, hasta el jardín.
-Bueno, dijo él, nos veremos en la semana cuando vayan a comprar, eso espero.
Sí, dijo ella. Él le tendió la mano y quedaron mirándose un momento. Entonces Amir acercó su rostro al de la joven y la besó en la mejilla.  Suavemente las manos se soltaron  y ella permaneció un momento viendo como su amigo se alejaba y, ya en la tranquera se volvió y la saludó con el brazo en alto, antes de desaparecer detrás de unos pinos que bordeaban el camino.
............................................Continuará.............................................
 Los hechos y personajes de este relato son ficticios.