jueves, 14 de junio de 2012

Pasión Campesina






Doña Rosario habló con sus hijas, primero con humor sobre la situación, después con su ternura y experiencia, llevó la charla al terreno que le interesaba, el de los consejos oportunos en esos trances. Lo había hecho otras veces antes, desde que notó que estaban dejando de ser niñas. En esas clases de vida, les advertía acerca de los riesgos de la mujer si no sabía distinguir entre el hombre de intenciones serias y aquel que buscaba sólo pasar un buen momento y luego abandonarlas a su suerte.

-Porque la mujer- les decía- no puede nunca, por su misma naturaleza, desentenderse de su papel de madre .

Muy distinto si no todo lo contrario, a su entender, era el caso del hombre; quien con tanta frecuencia no asumía su responsabilidad de padre.

Las jóvenes entendían, por la gravedad que su querida madre daba al asunto. Y por eso valoraban el propósito que la animaba, en su justa medida.

Esa noche, ya en su dormitorio, las dos mujercitas conversaron con entusiasmo de la tarde pasada, Jacinta sobre la decisión tomada junto con Zoilo, de plantearle su intención de formalizar y Clara, contó detalles de lo que apenas era un esbozo de noviazgo, si tan así podría considerarse unas pocas palabras de afecto intercambiadas con Amir.

Cada una tenía planes para el día siguiente, una debería afrontar un trance complicado, cual era presentarse ante la tutora con su prometido para solicitarle su aprobación en cuanto unir sus vidas. La otra seguir con la búsqueda de un trabajo en el pueblo , superando los negativos resultados obtenidos hasta ese momento.

Muy animadas, inquietas, alegres en todo momento lo que se evidenciaba en la risa fácil, la charla sirvió para moderar sus ánimos expectantes y, tarde ya , fueron las últimas en dormirse esa noche en La Veguita.-
...................................................Continuará.......................................
Los hechos y personajes de este relato, son ficticios.-

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